ColaboraciónIntolerancia e ignorancia
Ante el concepto de ignorancia, admito que en buena medida soy ignorante. Ignoro, por ejemplo, qué es la teoría cuántica. Lo mismo puedo decir de otros temas y por eso comprendo a Sócrates, quien se encuentra con alguien que dice saber mucho, y entonces él manifiesta ser ignorante y pide ayuda a quien dice ser sabio.
Pero conforme Sócrates hace preguntas se ve que el otro personaje no sabe todo lo que afirma saber y Sócrates emerge como el más sabio de los dos, puesto que afirma: ?Yo solo sé que no se nada?. En la Biblia hay un relato similar, de un ciego que se encuentra con Jesús y es sanado.
Esto causa escándalo, porque los fariseos afirman que el hombre que sanó al ciego es pecador, porque lo hizo en sábado, y ante la presión de todos el hombre dice: ?Una cosa sé: que antes era ciego y ahora veo?; éste último, a diferencia de Sócrates, dice que por lo menos sabe una cosa. Me identifico más con el ?ex ciego? que con el filósofo, porque nadie es tan sabio que no ignore algo, ni tan ignorante que no sepa algo.
En los últimos días, debido a un congreso espiritista, se nos ha pedido opinión a líderes evangélicos, y al darla, algunos han tergiversado lo dicho, otros nos han tildado de intolerantes e ignorantes, porque no coincidimos con su manera de pensar.
Quisiera escribirles pues, de lo que el Buen Dios me ha enseñado respecto del mencionado tema, pero antes quiero decir que me opongo a cualquier clase de violencia en contra de cualquier persona que difiere en este asunto y en cualquiera otro. Conociendo a la mayoría de líderes evangélicos, puedo decir que ellos también se oponen, y juntos desautorizamos a cualquiera que llamándose cristiano quiera actuar en otra forma que no sea orar, interceder y bendecir.
Los diccionarios seculares dicen respecto del espiritismo: ?Doctrina según la cual los muertos pueden entrar en contacto con los vivos, por lo general a través de un clarividente o médium; son también las prácticas de los que profesan dicha doctrina?. No debe confundirse con espiritualismo.
Nuestra opinión está basada en la Biblia, la cual dice, en Deuteronomio 18:10: No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero, o hechicero, Deut. 18:11: o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos.Deut. 18:12: Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al Señor; y por causa de estas abominaciones el Señor expulsará a esas naciones de delante de ti. Deut. 18:13: Serás intachable delante del Señor tu Dios. Deut. 18: 14: Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a los que practican hechicería y a los adivinos, pero a ti el Señor tu Dios no te lo ha permitido.
Imagine el lector si supiera de alguien que quema a su hijo recién nacido para ofrecerlo en sacrificio a alguna deidad pagana. Creo que exigiríamos justicia, sería un escándalo.
Lo asombroso de esto es que, según el pasaje escrito, Dios se ofende de la misma manera por el que entrega al fuego a su hijo como por el que busca a los muertos y los pone al mismo nivel. Los humanistas dicen: ?No veo nada malo en esto?, recordándonos el pasaje bíblico que dice: ?Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte? (Prov. 14:12)
No deseo confrontar con nadie sino explicar por qué aconsejamos a nuestra gente que no tenga nada que ver con esas prácticas, y decir a los que han participado en ellas que Dios llama al arrepentimiento diciendo: Venid pues y estemos a cuenta, si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, y si fueren como el carmesí, como blanca lana quedarán (Isaías 1:18).