ColaboraciónVoluntad, carácter y visión
Haber tenido la oportunidad de presenciar el anuncio del nacimiento del Foro Guatemala, hablar con sus integrantes y valorar las intenciones expresadas ha sido toda una inspiradora experiencia para quien escribe. He conocido en distintas oportunidades a la mayor parte de los que sentados en la mesa que inicia este foro, ponen su prestigio y el de sus instituciones a disposición del país, país que es el nuestro, el de todos y cada uno de los guatemaltecos.
Veo con ilusión y realismo las posibilidades que hoy se abren. Una ventana de oportunidad para todos en el país, sobre todo frente a la hasta ahora expresión de intolerancia mesiánica de quienes creen aún tener el mandato popular para gobernar. Dios les ilumine con un poco de madurez y sabia humildad para aceptar que el plebiscito popular del 1 de agosto, representa una señal de las tempestades que están creando.
No dudo que los actuales integrantes del Foro Guatemala y sus futuras adhesiones tanto a nivel persona como institucional, tienen uno de los retos más grandes de la historia contemporánea de nuestro país. Poder sentarse a la mesa y lograr bajar de la nube a un otrora respetado hombre que evidencia no alcanzar a comprender el siglo XXI y a dos distintas expresiones del bien llamado zoológico político de nuestro país.
Es un gran reto para Foro Guatemala, puesto que siendo producto de la misma crisis, deben atender integralmente la problemática en medio de la desesperanza de toda una nación, a la cual se le suma la desesperación del hambre y la ignorancia, con algunos granitos de confrontación alimentada por fundamentalismos étnicos y del viejo discurso del conflicto marxista entre pobres y ricos.
En todo caso, es aquí, hoy y ahora, cuando el apoyo moral, espiritual y de acción derivada de la dignidad mostrada el primero de agosto, debe mostrarse hacia los integrantes de Foro Guatemala.
Es ahora cuando la cultura de la doble intención en la cual hemos crecido y cultivado la desconfianza en que vivimos, debe dar paso, no sin gran esfuerzo y voluntad a la confianza que hemos de brindar a las instituciones, incluyendo a quienes hoy gobiernan, quienes comprendiendo la trascendencia de sus actos, actúen con mayor responsabilidad, capacidad y patriotismo genuino.
El reencuentro nacional es urgente, necesario y definitorio. Existe una gran energía contenida en el país que busca hoy en forma anárquica, encauzarse por algún lado, pero que como dice el buen amigo Fito Paiz, aún es tiempo para salir de la crisis. El avión aún puede llegar a puerto seguro con los mismos pilotos, si éstos atienden las demandas del soberano. ¿Querrán atender sus razones?
¡Animo, amigos, aún es tiempo! Esfuérzate y sé valiente.