Punto de encuentro

Brasil: remontada histórica

La esperanza venció al miedo.

Con casi cuatro millones y medio de votos de diferencia, Luiz Inácio Lula da Silva venció en el balotaje al candidato de la ultraderecha Flávio Bolsonaro. El histórico triunfo de Lula es una gran noticia para Brasil y para América Latina en un contexto de regresión autoritaria donde se han impuesto los partidos de ultraderecha y el alineamiento con Donald Trump.


Es la primera vez que en el país sudamericano un candidato que perdió en primera vuelta gana en la segunda. Lula sacó 64 millones de votos (51.79% frente al 48.21% de su adversario), lo que lo transforma en el presidente más votado en la historia de Brasil y el que más tiempo estará al frente del gobierno brasileño por elección democrática.


Además, obtuvo 10 millones de votos más que en la primera vuelta del 4 de octubre, logrando ampliar su victoria en los estados donde había resultado vencedor y reduciendo la brecha en Río de Janeiro y São Pablo, donde había perdido por mucho. Otro gran reto era disminuir el porcentaje de abstención y de votos nulos y en blanco de la primera ronda, y esto también lo logró. La abstención bajó casi dos puntos porcentuales —de 21.1% a 19.2%—, es decir, votaron cerca de tres millones de personas más en el balotaje.


Este triunfo no se explica solamente por la historia y el peso político de Lula, que lo tiene y se lo ha ganado a pulso. Es el resultado de la unidad, del protagonismo de la gente —en especial, de las juventudes y movimientos estudiantiles— y también de la militancia y movilización de la izquierda social y política brasileña, encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT), que nunca bajó los
brazos.

Esta victoria de Lula y del pueblo brasileño renueva las fuerzas y siembra esperanza.


Frente al triunfo del bolsonarismo en la primera vuelta electoral se replanteó la estrategia y se redobló la militancia. No se abandonaron las calles; al contrario, se acudió al “voto a voto”, tocando cada puerta, y también se replanteó la estrategia digital para librar una batalla decisiva combinando los dos terrenos. Frente al bloqueo sistemático impulsado por los grandes magnates tecnológicos dueños de Meta y X, el diputado brasileño de Minas Gerais, André Janones, creó el canal de WhatsApp “Ejército de Lula” (Exército do Lula), que se transformó en el pilar digital para la campaña de reelección y que pasó de 50 mil a 10 millones de suscriptores en la antesala del balotaje.


El canal no funcionó como un emisor de noticias pasivas, sino como un “centro operativo digital” para contratacar la desinformación y combatir la campaña del miedo. Se lograron instalar tendencias, alterar los algoritmos que intencionalmente perjudicaban la campaña de Lula y beneficiaban la de Bolsonaro, y movilizar a millones de personas para comentar, publicar y compartir contenidos, rompiendo el cerco digital impuesto por las propias plataformas y los ejércitos de troles. Una estrategia audaz y por demás efectiva que puso en jaque a los tecno-oligarcas que están enfrentados a Lula porque les puso límites legales y los quiere regular.


Por supuesto que este triunfo electoral no se construyó en el vacío. Por un lado, los gobiernos de Lula transformaron a Brasil, sacaron a 31 millones de personas de la pobreza y combatieron la desigualdad. Por el otro, defendieron la Amazonía y, con ella, al planeta, enfrentando al intervencionismo estadounidense y respaldando el multilateralismo y la vigencia del derecho internacional.


Lo que viene presenta enormes desafíos, no solo al interior de Brasil, donde la ultraderecha amplió su mayoría en el Congreso y ya anuncia maniobras de desestabilización, sino a nivel global, donde se ha impuesto la ley del más fuerte. Pero esta victoria del pueblo brasileño renueva las fuerzas y siembra esperanza. Como gritaron millones de personas la noche del domingo, sobre todo en los barrios más humildes de Brasil: ¡Bora (fuerza), Lula!

ESCRITO POR:

Marielos Monzón

Periodista y comunicadora social. Conductora de radio y televisión. Coordinadora general de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP). Fundadora de la Red Centroamericana de Periodistas e integrante del colectivo No Nos Callarán.