Meta humanos

Chinautla, te quiero limpio

Limpiar Chinautla es una causa de toda Guatemala.

En noviembre de 2025 tuve mi primer encuentro con Santa Cruz Chinautla. Ya conocía la contaminación del río Las Vacas y había visto las miles de toneladas de desechos que la biobarda de The Ocean Cleanup saca en San Antonio Las Flores. Siempre me impresionó que tengamos holandeses recogiendo la basura de los guatemaltecos para que no sigamos contaminando el Océano Atlántico, y que eso no sea una emergencia nacional. En Guatemala lo vivimos como algo “normal”.

Te invitamos a ser parte de su restauración.

Hemos normalizado demasiadas cosas que están muy mal. Creemos que el Motagua solo contamina a Honduras y olvidamos lo peor: estamos contaminando Guatemala, nuestro propio país, dañando a nuestras propias comunidades. Hemos normalizado ser de los pocos países del mundo sin ley de aguas ni ley de manejo de desechos sólidos, y que las municipalidades tiren las aguas negras a los ríos sin tratarlas. Hasta decimos “río de aguas negras”, cuando los ríos son de agua limpia y somos nosotros quienes los ensuciamos. Hemos normalizado los vertederos a cielo abierto y clandestinos, dejamos de exigir a los alcaldes los servicios que el artículo 68 del Código Municipal les obliga a prestar, y tiramos basura en la calle sin que nos asuste lo que eso dice de nosotros como sociedad.

Lo que no había visto de cerca era el drama humano que estamos causando. Santa Cruz Chinautla, el viejo Chinautla, es un pueblo poqomam con más de mil años en su territorio; alfareros desde la época de Kaminaljuyú. Hoy son lo que ellos mismos llaman “el sacrificio de la ciudad”. El río Las Vacas, que los atraviesa, recibe el 60% de las aguas negras de la capital, es su principal colector a cielo abierto antes de unirse al Motagua. A eso se suma el rebalse del vertedero de la zona 3, que debió cerrar en 2016 y recibe 550 camiones de basura al día. Cuando llueve, esa basura se mezcla con las aguas negras y entra a presión al río, destruyendo la salud de la población, generando escasez de agua y dañando el ecosistema.

¿Por dónde se empieza? La comunidad demandó a las municipalidades por la contaminación, pero en paralelo decidió empezar por sí misma: sin educación ambiental ni sistema de recolección, también terminaba tirando su basura al río. Ahí nos pidieron ayuda como Alianza por la Cuenca del Motagua, donde más de 85 instituciones del sector público, privado, cooperación internacional, sociedad civil y academia trabajamos con un solo objetivo: recuperar el Motagua en 10 años. Planificamos metas mes a mes para hacer del 2026 el año en que empezamos a limpiar Chinautla.

Con el lema “Chinautla, te quiero limpio”, la comunidad limpió la ladera del río y el entorno de la pila, instaló una compostera comunitaria y una estación de reciclaje con educadoras ambientales, y trabajó con las escuelas para enseñar a clasificar, reciclar, compostar y reducir.

En solo siete meses, Chinautla cuenta una historia de transformación. El domingo 26 inauguró la restauración de su puente, destruido por una crecida en 2012 y abandonado desde entonces por el gobierno y la municipalidad. Más de mil 600 niños y jóvenes lo cruzaban a diario entre hierros salidos, basura y camiones pesados, sin banquetas ni baranda. La comunidad se organizó y, en cuatro meses, lo restauró. Hoy es el puente más lindo de la metrópolis: protege al peatón, dignifica el espacio público y es un faro de luz.

Ese puente demuestra que, cuando una comunidad se organiza, la transformación es posible. Si no lo has visto, tienes que ir a conocerlo. Limpiar Chinautla es una causa de toda Guatemala. Te invitamos a ser parte de su restauración.

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