Estado, empresa y sociedad
Colaboración, competencia, confrontación
Estamos siendo testigos de una competencia estratégica, tecnológica, económica y geopolítica entre China (la potencia emergente) y los Estados Unidos de América.
Mientras España celebraba el mundial, en Shanghái se realizaba la Conferencia Mundial sobre Gobernanza Global de la IA, WAIC 2026, donde gobiernos, empresas tecnológicas, universidades, investigadores, inversionistas y organismos internacionales discuten hacia dónde va la inteligencia artificial (IA), cómo regularla y cómo aplicarla en la economía, la industria, las ciudades y el trabajo, bajo el lema “Socios inteligentes, cocreando el futuro”.
Pareciera que la confrontación entre Estados Unidos y China en IA es la nueva “carrera espacial”.
La WAIC 2026 es relevante porque presenta la IA no solo como tecnología, sino como infraestructura económica y geopolítica: automatización industrial, robótica, modelos generativos, aplicaciones urbanas, inversión, talento y regulación, reconociendo que puede transformar mercados laborales, cadenas productivas y políticas públicas. Sin embargo, este evento no puede verse únicamente como un encuentro técnico-político, público-privado, sino como un esfuerzo más de China para posicionarse como potencia mundial en IA: no solo como desarrollador de modelos, robots, ciudades inteligentes y aplicaciones industriales, sino también como actor clave en la discusión sobre la gobernanza global de la IA, seguridad, ética, control de riesgos, uso responsable de datos, transparencia y coordinación entre gobiernos, empresas y organismos internacionales.
Estamos siendo testigos de una competencia estratégica, tecnológica, económica y geopolítica entre China (la potencia emergente) y los Estados Unidos de América (EUA), en donde ambos países ven a la IA como un pilar de poder nacional, pero sus enfoques, prioridades y modelos de gobernanza son distintos. Pareciera que la confrontación entre Estados Unidos y China en IA es la nueva “carrera espacial”, como la que hubo entre los EUA y la Unión Soviética durante el siglo pasado, que no solo definirá quién lidera la tecnología, sino quién controla los estándares globales, los datos, la economía, el empleo, la industria y el poder geopolítico.
Mientras los EUA busca mantener la supremacía tecnológica global mediante innovación privada, regulación flexible y alianzas internacionales, basado en empresas privadas (OpenAI, Google, Microsoft, Meta, Nvidia), donde el Estado regula, incentiva y coordina, pero no dirige la innovación, la China busca ser la potencia dominante en IA para 2030, integrando innovación, control estatal y despliegue masivo, en donde el Estado dirige, financia y coordina; y, empresas como Baidu, Alibaba, Tencent y Huawei actúan como brazos tecnológicos del gobierno.
A nuestro país, que gira alrededor de la esfera estadounidense por razones históricas, económicas, comerciales, políticas, culturales y de seguridad, le convendría adoptar una postura de neutralidad activa respecto a esta nueva rivalidad por la hegemonía tecnológica mundial y aprovechar lo mejor de ambos mundos, bajo un marco de principios, normas y regulaciones supranacionales y nacionales que protejan los intereses de Guatemala y de los guatemaltecos.
Además, es necesario que más allá de la preocupación que existe sobre los recientes ataques a entidades locales y las vulnerabilidades en la ciberseguridad nacional, tengamos un liderazgo gubernamental proactivo respecto de la IA y se logre una coordinación efectiva entre el sector público y el sector privado, tanto en el ámbito económico, académico, tecnológico como social. De otra manera, la brecha entre nuestro país y los países que están aprovechando rápida e inteligentemente las oportunidades y también afrontando las amenazas que trae consigo la IA, será cada vez más profunda e inalcanzable.