Meta humanos

¿Cómo aprender las primeras sesenta palabras?

Todavía podemos agregar una meta a nuestra lista para 2026: aprender 60 palabras del idioma indígena del territorio que habitamos.

En una columna anterior se habló de una alegría difícil de medir: la de una persona indígena que reconoce un interés verdadero cuando alguien se acerca respetuosamente a su idioma. La alegría se vuelve una experiencia compartida. Quien adquiere un conocimiento inicial del idioma indígena de su territorio descubre otra manera de pensar, nombrar el mundo y navegar la cotidianidad. Los prejuicios mantuvieron cerrada esa puerta durante mucho tiempo y dejaron la curiosidad dormida, sin salir a luz.

Mucho se habla de amar a Guatemala en septiembre. ¿Qué hay de amar también a quienes la conformamos?

Esta columna quiere contribuir a que muchas personas ladinas despierten esa curiosidad: ¿cómo se saluda en el idioma indígena de mi territorio?, ¿cómo se expresan las emociones?, ¿cuánto desconozco todavía de quienes viven a mi lado?, ¿de qué manera se enriquecería mi vida si conociera su idioma? Son preguntas sencillas capaces de alimentar la empatía.

Todavía podemos agregar una meta a nuestra lista para 2026: aprender 60 palabras del idioma indígena del territorio que habitamos. No se trata de memorizar vocablos aislados con su traducción al castellano. La propuesta consiste en aprender expresiones completas para saludar, presentarse, preguntar cómo está alguien y despedirse. Al contar las palabras que forman esas expresiones, podemos observar nuestro avance.

Un ejemplo se encuentra en Maja’il Kaqchikel–Kaqchikel Autoaprendido. Su primera lección está dedicada al saludo y la presentación. La persona aprende a saludar por la mañana y por la tarde, preguntar cómo se encuentra alguien, decir su nombre y despedirse. Al completarla puede haber aprendido aproximadamente 20 palabras con significado y uso cotidiano. Son expresiones que pueden utilizarse desde el primer encuentro.

También podemos aprender en las relaciones cotidianas. Podemos preguntarle respetuosamente a una persona hablante, cómo se dice “feliz día”, “delicioso” o “hasta pronto”. Las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a iniciar la práctica, pero sus respuestas en idiomas mayas deben verificarse con personas hablantes o materiales confiables, especialmente cuando se trata de la escritura y la pronunciación.

El sistema educativo abre otro camino. El acuerdo gubernativo 22-2004 establece la obligatoriedad del bilingüismo en idiomas nacionales para el estudiantado de los sectores público y privado. El CNB desarrolla este mandato en preprimaria y primaria. En el ciclo básico asigna cinco períodos semanales a culturas e idiomas mayas, garífuna o xinka. Las madres y padres pueden preguntar si sus hijas e hijos están aprendiendo el idioma indígena correspondiente al municipio, verificar si cuentan con libros y audios, y practicar con ellas y ellos en casa. La Digebi dispone de aplicaciones en Google Play, entre ellas Nutzij: Kaqchikel.

También existen recursos fuera de la escuela. Las personas interesadas pueden acudir a las 22 comunidades lingüísticas de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala. La Academia acumula más de tres décadas de elaboración de materiales, asesoría y enseñanza presencial.

En Editorial Maya’ Wuj contamos con series de tres libros de autoaprendizaje para k’iche’, mam, q’anjob’al, kaqchikel, tz’utujil, poqomchi’ y q’eqchi’, con audios mediante códigos QR y videos de apoyo en YouTube.

Mucho se habla de amar a Guatemala en septiembre. Esta columna pregunta: ¿qué hay de amar también a quienes la conformamos? Podemos comenzar por aprender 60 palabras del idioma indígena del territorio que habitamos. Un gesto de amor nacido de la curiosidad que diga: “Quiero acercarme, quiero conocerle, quiero aprender de usted”.

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