Consciencia
Educación centrada en el aprendizaje
Las decisiones educativas deben responder siempre a la evidencia y no a intereses políticos.
Un año preelectoral siempre tiene sus riesgos. Los políticos buscan ganar adeptos y los grupos de presión aprovechan para obtener beneficios. La educación suele ser terreno fértil para ambos. Es de recordar que el Ministerio de Educación (Mineduc) tiene el mayor presupuesto entre los ministerios, cercano a Q26 mil 650 millones, y también concentra la mayor cantidad de trabajadores del Ejecutivo.
La semana pasada fue un buen ejemplo de lo que se viene. El sindicato magisterial volvió a las calles con una larga lista de demandas, mientras en el Congreso se discuten propuestas relacionadas con el traslado de maestros temporales a plazas permanentes y el aumento de los recursos para la alimentación escolar. Ambas decisiones comprometen recursos públicos por muchos años y, sin embargo, la discusión se centra más en cuánto otorgar y no en cómo beneficiar el aprendizaje de los alumnos.
Conviene empezar por la infancia. Cerca de la mitad de los niños guatemaltecos padece desnutrición crónica. Al llegar a la escuela, mucho del daño ya está hecho. La inversión debería comenzar durante los primeros mil días, con programas de nutrición que hayan demostrado resultados, y continuar con una adecuada atención a la primera infancia. Incluso la cobertura de preprimaria sigue siendo baja, 65%; mientras que en la primaria es 96% —casi cobertura completa—.
La alimentación escolar es un programa de apoyo importante. Actualmente se destinan Q6 diarios por niño de primaria. En el Congreso se propone elevarlos a Q10 y el sindicato exige Q25. En los últimos años, alrededor de 2.1 millones de alumnos asisten a la primaria oficial. Con esa cifra y 180 días de alimentación, el costo sería de alrededor de Q2 mil 300 millones al año con Q6, Q3 mil 800 millones con Q10 y cerca de Q9 mil 500 millones con Q25 —más de una tercera parte del presupuesto total del Mineduc—. Puede ser que Q6 ya no sean suficientes, pero no existen estudios técnicos y financieros que sustenten Q10 o Q25. Gastar más no necesariamente significa obtener mejores resultados. El programa exige evaluación y supervisión.
Los recursos son escasos y deben dirigirse a programas que muestren resultados.
Algo similar ocurre con los maestros. En 2024 había 32 mil 235 docentes contratados bajo el renglón 021, de los cuales 15 mil 923 estaban en primaria. Sin embargo, hay necesidades docentes en distintos niveles educativos y la información pública disponible no permite conocer fácilmente cómo se distribuyen de acuerdo con las necesidades de cada establecimiento.
Antes de convertir esos contratos en plazas permanentes habría que contar con un mapa de las necesidades docentes del país. Establecimiento por establecimiento, se requiere conocer la matrícula, las secciones existentes, los maestros disponibles y su especialidad. Habrá lugares donde hacen falta docentes, especialmente si se quiere ampliar la cobertura de preprimaria y básicos, mientras en otros la necesidad puede ser menor. Sin esta información, convertir miles de contratos temporales en plazas permanentes resulta difícil de justificar.
Una plaza permanente, además, crea obligaciones de largo plazo e incorpora mayores costos. Convertir miles de puestos requiere estudios de respaldo. El proceso requiere un orden: primero identificar la necesidad educativa y la plaza, y posteriormente realizar la oposición para seleccionar a los mejores candidatos.
El Mineduc ha comenzado recientemente a recuperar algunas de sus capacidades técnicas y su rectoría. Una reciente resolución de la Corte de Constitucionalidad respaldó las competencias que le corresponden en materia educativa. Sería un retroceso que la política educativa vuelva a quedar condicionada por la presión sindical o que decisiones técnicas y administrativas sean tomadas desde el Congreso.