Fundamentos

El mundo según el Mundial de Futbol

El mundial de futbol es la vitrina en la que cada cuatro años vemos reflejados los grandes cambios globales.

Probablemente no existe un fenómeno que tenga la atención global acaparada de tal forma y en tan corto tiempo como el caso de la Copa Mundial de Futbol. Este evento, que se celebra cada cuatro años, convoca durante más de un mes a una enorme cantidad de intereses a su alrededor. Futbolistas, comerciantes, turistas, artistas, periodistas y políticos giran alrededor de los temas que suscita este evento de características universales. Celebrada casi sin interrupción por casi cien años, la Copa del Mundo es una muy interesante vitrina para ver de qué va el mundo, dado que los grandes cambios tecnológicos, sociales, económicos, culturales y hasta políticos se ven reflejados en sus distintas incidencias. Por ello, para un analista, el Mundial es una fuente valiosísima para estudiar las corrientes estructurales que modelan el mundo que vivimos. Veamos algunas de ellas.


En materia de cambio social, las selecciones de futbol son testimonio de un cambio cultural muy relevante. Por ejemplo, el 22% de los jugadores participantes en este mundial no nacieron en el país al que representan. Ese dato es más asombroso cuando se ve que en varias de las selecciones apenas la mitad de los jugadores se saben la letra del himno que están llamados a cantar. Pero esto no debe llamar a confusión. Los diferentes equipos delatan en qué parte de la geografía mundial suceden estos cambios y dónde no. Claramente, hay un cambio acelerado en la Europa occidental, no así en los países africanos o musulmanes. Unos países declinan su identidad cultural mientras otros la afirman.


Un segundo dato que puede pasar desapercibido es el cambio en la expectativa de vida productiva de un futbolista, que al final es fiel reflejo también de lo que está sucediendo en la demografía mundial, en la que las edades de retiro laboral y expectativa de vida cada vez son mayores. Ver jugadores de 40 años disputándose la cúspide la tabla de goleadores era impensable apenas hace 20 años. El concepto sobre la edad de un jugador veterano ha cambiado completamente.

Para un analista, el mundial de futbol es una fuente valiosísima para estudiar las corrientes que modelan el mundo que vivimos.


El apetito por hacer crecer los réditos comerciales es también evidente. La ampliación de los equipos participantes no se debe solo a un afán inclusivo. Extender la invitación a 16 equipos más se traduce en turismo, venta de derechos y mercadería en cada uno de estos países. Por otro lado, las pausas de hidratación han representado una especie de bono 14 adicional para quienes pautan tiempos de aire comercial. Los derechos de transmisión también se han hecho más rígidos. Es cierto que la televisión de paga llegó tarde a nuestro país, pero la percepción general es que vivir la experiencia en colectivo ha sido cada vez más reducida.


Por último, la tecnología cobra su peaje al espectáculo. En un deporte en el que el intento de sorprender al árbitro se había convertido lamentablemente en moneda frecuente, los recursos tecnológicos entraron al rescate. Un juego más pausado es la consecuencia de castigar el engaño y también de ayudar a diluir la responsabilidad del juzgador en decisiones que pueden afectar el resultado.


Sin embargo, hay algo que no cambia. La necesidad de que ruede el balón cada cuatro años. Ni países en abierto conflicto militar como el caso de Estados Unidos e Irán, ni potencias en conflicto ideológico entre sí han dejado de ser parte del evento, como sí ocurrió con los Juegos Olímpicos décadas atrás. La geopolítica de un mundial —y, con ella, los intereses que están en juego— es demasiado importante como para detenerse en tales pequeñeces.

ESCRITO POR:

Roberto Ardón

Es abogado y notario. Cuenta con un posgrado en Empresas y Derechos Humanos y ha realizado estudios en gerencia de organizaciones empresariales, resolución de conflictos, estrategia de oratoria y análisis político. Desempeñó un alto puesto ejecutivo en la dirigencia gremial desde 1994 hasta 2023. Actualmente se desempeña como Gerente de Asuntos Corporativos de Banco Industrial. Ha sido catedrático titular del Instituto Latinoamericano de Gerencia de Organizaciones Empresariales y en dos universidades del país. Formó parte del grupo promotor en la constitución del Consejo Económico y Social (CES), y es egresado del Central American Leadership Initiative (CALI). Es autor de los libros “Los debates políticos en Guatemala” publicado en marzo de 2015; “Triunviratos”, presentado el 10 de julio de 2019: “El Caso No. 21”, en mayo de 2021, y de “Rivalidades”, septiembre de 2023. Es miembro de la junta directiva de la AGG, fundador del Foro de Profesionales Landivarianos y conductor del podcast Generaciones en Contraste.

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