Godot ha llegado
El reto de los republicanos
Con miras a las elecciones de medio término, los republicanos también tienen problemas, pero no están tan divididos como los demócratas.
Siguiendo con el tema de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que serán celebradas el próximo 3 de noviembre, los obstáculos económicos que enfrenta el gobierno de Donald Trump son claros. La deuda general ha sobrepasado los US$40 billones —que en Estados Unidos se dice US$40 trillones— por primera vez en su historia. Esto significa que en los últimos 6 años. La tasa de interés hipotecaria a plazos de 30 años se encuentra en un 6.77% y los inversionistas se encuentran preocupados sobre el mercado de bonos, a pesar de que el presidente Trump considera que no es algo preocupante y que las tasas bajarán. Para ponerle la guinda al pastel, el precio del diésel se encuentra por encima de los US$5 y en estados como California llegando casi a US$7, afectando toda la cadena de suministros por la dependencia de dicho combustible en transporte de carga y flete.
Al contrario que los demócratas, el Partido Republicano no tiene las divisiones ideológicas tan marcadas.
Las cosas no pintan bien para los republicanos, quienes ya no solo temen perder control de la Cámara de Representantes, sino la pregunta es por cuánto, mientras que el Senado, por el momento, se mantiene seguro. Pero esto fuera si las elecciones fueran este martes y no en noviembre. Como expliqué en la columna pasada, los demócratas han iniciado su campaña para retomar el poder del Legislativo con sus ya conocidas campañas de usar celebridades de Hollywood para promover a sus candidatos y causas. Esta estrategia falló miserablemente en las elecciones generales y presidenciales pasadas, precisamente porque estas celebridades multimillonarias no atraviesan los mismos problemas económicos que el votante promedio. En diversas redes sociales se pueden ver campos pagados con celebridades llamando al voto de más de 3 millones de estadounidenses en el extranjero, con un llamado de hacer valer su voto para arrebatarle el poder a los republicanos en noviembre.
Al contrario que los demócratas el Partido Republicano no tiene las divisiones ideológicas tan marcadas, pero sí hay optimistas y algunos que ven las elecciones con más precaución. Joe Gruters, presidente del Comité Nacional Republicano, es de los optimistas que considera que lograrán mantener la mayoría en ambas cámaras, al punto que pueden aumentar más curules en la Cámara de Representantes. Sin embargo, el ex presidente republicano de esta cámara, Kevin McCarthy, de California, sí ha mostrado preocupación, señalando que no hay plan para mantener la mayoría, principalmente en la cámara baja (TheHill.com).
Los republicanos aún tienen tiempo para enderezar su causa con miras a retener el poder en ambas cámaras o perder por la mínima el control en la Casa de Representantes —3 curules le podrían dar la mayoría a los demócratas—, pero para eso van a tener que hacer serios esfuerzos internos. Desde un mensaje positivo y alentador a la población y probablemente un cambio en la política financiera que el secretario del Tesoro, Scott Bessen,t ha estado promoviendo con respecto al mercado de bonos, donde la columnista del Financial Times, Katie Martin, la comparó “con ala guerra que su jefe está librando en Irán, iniciada por su propia mano con un enredado número de objetivos, un oponente subestimado y un camino imposible a la victoria” (Bossing the bond market never works, ft.com 21/08/26). Lo que nos lleva al último gran problema a enfrentar que es la misma guerra en Irán que nos sigue pasando factura a todos y que más que una situación geopolítica se ha convertido en una guerra de egos Trump – Netanyahu – los ayatolás y que alguien va a tener que terminar cediendo con tal de estabilizar los precios de combustible y sus derivados. ¡Feliz domingo!