Aleph

El silencio como método

No se trata solo de denunciar, sabiendo que nos enfrentamos a un sistema de justicia que, generalmente, revictimiza a las víctimas.

Que en Guatemala no tengamos Educación Integral en Sexualidad en las escuelas y colegios, es un indicador. Que en las casas no se hable de una sexualidad sana y responsable frente a la invasión de la pornografía en internet, es un indicador. Que a la sociedad no se le mueva ni un pelo de la cabeza frente al hecho de que cada hora entre 8 y 10 niñas de 10 a 18 años queden embarazadas en Guatemala, es un indicador. Que la violencia sexual sea normalizada al punto de ser, según el Ministerio Público (MP), el delito más denunciado y con mayor impunidad, es un indicador.

La violencia en los cuerpos de las mujeres repercute no solo en ellas, sino en toda la sociedad.

¿Indicadores de qué? Del comportamiento de una sociedad frente a la violencia sexual que han vivido varias generaciones de mujeres, niñas y niños, y del método que permite que esto siga sucediendo: el silencio. La crueldad deja de ser crueldad cuando se vuelve costumbre y la violencia sexual es, sin duda, una de las expresiones más evidentes y normalizadas de crueldad. Prevenir la violencia sexual no es solo un tema para talleres de capacitación, sino un compromiso de largo aliento que la sociedad política y la sociedad civil deben asumir y poner en práctica para cambiar los imaginarios que han definido nuestros entornos. ¿O queremos que sigan naciendo niñas y niños producto de la violencia que hemos normalizado? Ya son innumerables los estudios que ponen en evidencia que la violencia en los cuerpos de las mujeres repercute no solo en ellas, sino en toda la sociedad.

“Que exista mayor conocimiento, que se promuevan ambientes de respeto y que se cuente con procedimientos adecuados para actuar cuando sea necesario. Necesitamos más sectores que se involucren y que cada uno aporte, desde el espacio en el que trabaja y se relaciona con otras personas. Por eso nace la Estrategia ALIADOS, con el fin de acercarnos a diferentes instituciones, empresas y organizaciones, y acompañarlas en la incorporación de acciones que contribuyan a prevenir la violencia sexual en diferentes entornos”, dijo recientemente la Secretaria de la SVET, Danissa Ramírez, en un acto donde estaba también la presidenta en funciones, Dra. Karin Herrera. ALIADOS nace en el seno de la SVET y quiere sumar las pequeñas y grandes acciones de los distintos sectores de la sociedad, para erradicar la violencia sexual en Guatemala. Se han sumado ya algunas empresas, instancias estatales y organizaciones y buscan incorporar a más. No para que reciban un pin y un reconocimiento público, sino para construir juntos una Guatemala diferente.

No se trata solo de denunciar, sabiendo que nos enfrentamos a un sistema de justicia que, generalmente, revictimiza a las víctimas. No se trata solo de ponerlo en los medios, sabiendo que las redes pueden destruir a una persona que ha vivido violencia sexual. No se trata solo de nombrar la experiencia, si seguimos viviendo en la misma casa o vecindario del agresor. No se trata solo de capacitar y decir que estamos en contra de la violencia sexual en niñas, niños, adolescentes y mujeres, sino de promover cambios integrales que permitan nuevas dinámicas de relación entre mujeres y hombres, que ayuden a prevenir la violencia sexual.

Se trata de todo eso y más, de comenzar haciendo pequeños cambios cotidianos en nuestras casas, nuestros lenguajes, nuestras narrativas y nuestros imaginarios. Se trata de actuar, de manera constante pero contundente, para erradicar la violencia sexual donde nos toque estar cada día. Partimos de entender que, una víctima a la que se le pide guardar silencio o mantener en secreto la violencia que ha sufrido, cambia su mundo cuando habla. Generar entornos protectores y prevenir la violencia sexual es una tarea de todas y todos, cada día, en todo lugar, y no sucede de la noche a la mañana. El mundo que nombramos comienza a existir, y si lo nombramos siendo aliados puede que estemos ya dando el primer paso para hacerlo un poco mejor.

ESCRITO POR:

Carolina Escobar Sarti

Doctora en Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca. Escritora, profesora universitaria, defensora de DDHH por la niñez, adolescencia y juventud, especialmente por las niñas