PLUMA INVITADA

Generación Bicentenario

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Existe abundante y contundente evidencia científica que indica que en la primera infancia, desde el embarazo hasta los 6 años, se sientan las bases de todo su desarrollo para el resto de su vida. Al nacer, el bebé cuenta con cien billones de neuronas, número equivalente a todas las estrellas del universo. Progresiva y rápidamente, en sus cerebros se forman nuevas conexiones neuronales a una velocidad asombrosa, más de un millón cada segundo, un ritmo que nunca más se repetirá. A los 3 años ya está desarrollado el 80% del cerebro. Así, los primeros años de vida, también llamados la primera ventana de oportunidad, pueden configurar el futuro de un niño. Tenemos solo una oportunidad de hacerlo bien.

' Podemos transformar Guatemala en una sola generación. El momento de actuar es ahora o nunca.

Carlos Carrera Cordón

A pesar de esta evidencia, demasiados niños y niñas se ven privados de tres elementos esenciales para el desarrollo cerebral: “comer, jugar y amar”. No actuar no es una opción. La falta de atención a la infancia en sus primeros días y meses tendrá repercusiones en su capacidad de desarrollar todo su potencial, tener mejor salud, aprender, tener un mejor empleo, ser feliz. No actuar ahora también tendrá repercusiones en las familias de los niños, sus comunidades, hasta el país entero, perpetuando el círculo vicioso de la pobreza.

El desarrollo del potencial de las niñas y niños no termina ahí. La adolescencia, entre los 12 y 17 años, también es un período crucial para el desarrollo del cerebro, en el que aumenta la velocidad de conexión de las redes neuronales entre sus distintas áreas. Durante este tiempo el cerebro terminará de configurarse completamente. Como si fuera una computadora, durante la adolescencia el cerebro está en plena actualización de su software, para adaptarse al entorno y quedar listo para funcionar en el resto de la vida adulta. Por lo mismo, a esta etapa se le llama la segunda ventana de oportunidad, en la cual las y los adolescentes absorben más rápido el aprendizaje, establecen los principios para la vida adulta y adquieren habilidades esenciales para alcanzar su máximo potencial.

Aprovechar el potencial de la primera infancia y de la adolescencia es fundamental para el futuro de Guatemala. El país cuenta hoy con la enorme, única e histórica oportunidad que ofrece la actual generación joven, también denominado el bono demográfico.

Este bono demográfico está dado por el porcentaje mayoritario de población joven, entre los 0 y los 24 años, incluye actualmente a seis de cada 10 habitantes del país (2019). Esta generación joven se irá reduciendo hasta representar tan solo tres de cada 10 habitantes al año 2060.

Para aprovechar este bono demográfico, especialmente en la primera infancia y la adolescencia, el país debe invertir progresiva e integralmente en áreas fundamentales del desarrollo de la niñez, adolescencia y juventud: salud, nutrición, cuidados cariñosos, aprendizaje temprano, acceso a la educación y protección.

Esta será la base de una nueva generación de niñas y niños, hombres y mujeres bien nutridos, con salud y educación, prósperos, ciudadanos comprometidos con el desarrollo del país, líderes que conduzcan a Guatemala hacia una sociedad más justa y equitativa.

En este día de los niños, las niñas y los adolescentes, desde Unicef hacemos un llamado a toda la sociedad a demandar y participar activamente en el impulso de esta Generación del Bicentenario, y así generar cambios profundos y sostenibles para el futuro del país, partiendo por la infancia.

 

*Representante de Unicef en Guatemala

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