Conciencia
Gobernar empieza antes de ganar
Las campañas duran unos meses. Las decisiones de gobierno afectan al país durante años.
Dentro de un año, los guatemaltecos volverán a las urnas y en junio ya estarán definidos los próximos diputados al Congreso y Parlacén, miembros de las corporaciones municipales y posiblemente más claro el panorama de quienes integrarán el binomio presidencial.
Detrás de cada buen gobierno hay años de preparación, equipos sólidos y prioridades claras.
Según información oficial y reciente del Tribunal Supremo Electoral, existen alrededor de 25 partidos políticos inscritos y más de 20 grupos en proceso de formación.
El desafío es qué hacemos los ciudadanos para escoger a los mejores para gobernar. Para definir quiénes son los mejores, hay dos elementos fundamentales: la integridad y la capacidad de las personas que forman el equipo y que trabajan el plan de gobierno.
Lamentablemente, muchas campañas políticas son superficiales, la mayoría centradas en redes sociales, apelando al corazón y muchas veces engañando a la gente. Sin embargo, es inusual que los ciudadanos se detengan a revisar si los partidos cuentan con un verdadero plan de gobierno.
Un plan de gobierno implica trabajo, pero es determinante para gobernar. Los principios e ideología de un partido son claves, especialmente cuando se definen las estrategias por área de acción; son la goma que pega al equipo. Sin equipo no hay plan. Integrarlo es complejo, pero indispensable para luego gobernar.
Un plan de gobierno debe tener al menos una proyección a 10 años, una visión clara y explicar cómo se verá Guatemala en la próxima década. Debe ser inspirador, generar ilusión y proyectar cambios que permitan resolver los principales retos del país.
Luego de seleccionar al equipo que elaborará el plan, es indispensable contar con un buen diagnóstico del país. Se dice que Guatemala está sobrediagnosticada, pero realmente no siempre los estudios son buenos, ya que no identifican seriamente la causa o raíz de los problemas. Con los desafíos claros, es importante definir los campos por trabajar, así como los temas que muchas veces no se toman en cuenta, pero que son la clave de un buen funcionamiento del gobierno, como el servicio civil, las adquisiciones, el presupuesto y la gestión por resultados.
Ya con los principios seleccionados y la visión definida, se conforman los equipos por área. Aquí debiera surgir un análisis exhaustivo de qué instituciones deben modernizarse, cerrarse e incluso abrirse. Los equipos deben plantear metas de corto, mediano y largo plazos para posteriormente definir las estrategias. También conviene revisar qué se ha hecho en el pasado para utilizar lo que funciona y desechar lo que no, cuáles son las mejores prácticas a nivel mundial y, lo más importante, cuantificar las propuestas.
Un detalle importante: todo el equipo, junto a los candidatos, deberá definir sus prioridades, ya que los recursos siempre son escasos y eso es precisamente lo que los hará distintos a los demás. Hay partidos que se centran exclusivamente en lo que la gente pide, pero un plan de gobierno debe ser completo e integral; la propaganda es cuestión de mercado.
Ya teniendo por escrito las propuestas, deberán discutirse dentro del grupo e ir identificando a los líderes y personas que las pondrán en práctica. Idealmente, los temas que requieran reformas legales deberían estar acompañados de las iniciativas de ley, con el fin de que en los primeros cien días de gobierno se presenten al Congreso y se inicie una dinámica distinta desde el Organismo Ejecutivo para darle rumbo al país.
El plan debe estar disponible para los ciudadanos y servirá a los candidatos para el proselitismo, los foros y los debates.
No más promesas vacías. Guatemala necesita propuestas concretas, con respaldo financiero y capacidad de ejecución para construir un país más próspero, seguro y lleno de oportunidades.