La antorcha

La OEA despierta: 29 votos contra la dictadura nicaragüense

La OEA está frente a la dictadura nicaragüense. Es de alto interés centroamericano.

La Organización de Estados Americanos (OEA), de 33 países miembros activos, despertó de un largo letargo. El Consejo Permanente, que es la instancia de discusión política entre los países miembros, representados por sus respectivos embajadores, finalmente llegó a un acuerdo para tratar la imposición de la descarada dictadura en Nicaragua.

Guatemala debería asumir en este contexto un liderazgo proactivo y constructivo.

Este proceso de discusión no ha sido fácil. La primera sesión extraordinaria se realizó el 5 de agosto pasado, a instancias principalmente de la delegación de EE. UU., dada la gravedad del asunto. La propuesta era convocar a una sesión de consulta a los cancilleres de la OEA para abordar de urgencia este caso.

En esa sesión no hubo consenso ni el mínimo de 18 votos a favor para aprobar la iniciativa. La dificultad se centraba en las inquietudes de los 15 países miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom). Este bloque de países, muy unidos en su política exterior, que agrupa a las islas anglófonas, excepto Haití, que es francófona, situadas en su mayoría en el denominado arco de las Antillas Menores del Mar Caribe.

Este bloque fue recipiendario de una generosa y de una extensa cooperación por parte del chavismo venezolano y del régimen cubano. Y por mucho tiempo fueron descuidados por EE. UU. ante sus desafíos y sus vulnerabilidades. La incidencia de estos países se destacó primero al lograr que Albert Ramdin, de origen surinamés, fuese electo secretario general de la OEA, el principal funcionario de la organización. Además, la actual presidencia del Consejo Permanente la ostenta Dominica, uno de los países miembros del Caricom.

Por consiguiente, para superar este inesperado impasse se activó una diplomacia de filigrana, poco usual en este foro, que ha ido perdiendo eficiencia y efectividad. Los resultados de esta labor discreta y persuasiva se evidenció en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente del 19 de agosto. La votación fue abrumadora y las intervenciones de los embajadores a favor de la iniciativa fueron elocuentes. La iniciativa de convocar de urgencia a consultas a los cancilleres de la OEA fue aprobada por 29 votos a favor, uno en contra, una abstención y dos países ausentes.

La representación del Brasil votó en contra y la de México se abstuvo, quedando ambos gobiernos en una apabullante minoría. El Brasil argumentó que no era necesario convocar a los cancilleres de la OEA para discutir la situación de Nicaragua. Y México adujo los principios de respeto a la soberanía de los Estados y el de la autodeterminación de los pueblos. La resistencia de ambos gobiernos era previsible, tal como lo expresé en la columna Los progresistas al servicio de las dictaduras en América Latina, del 9 de agosto pasado.

Si bien queda pendiente fijar una fecha próxima para la convocatoria de consultas de los cancilleres, es un asunto al que le debe dar seguimiento. La OEA está frente a la dictadura nicaragüense. Es de alto interés centroamericano. Guatemala debería asumir en este contexto un liderazgo proactivo y constructivo. Esperemos que la Cancillería guatemalteca nos sorprenda. Hasta ahora, no han demostrado luz propia ni visión estratégica en función de los desafíos de la región.

Llamados en Guatemala a la rebelión ciudadana progresista ignoran la abundante evidencia regional: esas fórmulas solo han servido para dar lugar y luego sostener dictaduras como la nicaragüense, hoy en proceso de extinción.

ESCRITO POR:

Luis Fernando Andrade Falla

Posgrado en Relaciones Internacionales, Universidad de Georgetown Washington, D.C. USA 1994-1995. Licenciatura en Ciencias Económicas por la Universidad Francisco Marroquín. Catedrático universitario. Contacto: lfandradef@hotmail.com