Aleph 

La pobreza multidimensional

La pobreza es la peor forma de violencia, dijo Gandhi.

A nuestra institución llegó una niña del Quiché. Doce años, maya, abusada, analfabeta, en situación de extrema pobreza, hogar monoparental, casa con piso de tierra, sin acceso al agua potable. ¿Qué priorizamos para atenderla? Todo, simultánea e integralmente, porque alguien que vive en situación de pobreza no solo enfrenta la falta de ingresos, sino que, además, enfrenta otras violaciones a sus derechos humanos e inequidades en el acceso a servicios y capacidades básicas, que le impiden desarrollarse plenamente, con libertad y dignidad.

Cuesta entender que en este país haya aún gente a la que le gusta que otra gente viva sin dignidad.

De observar realidades como esta, surge el índice de pobreza multidimensional (IPM), una meta de desarrollo internacional que permite medir en cada país la pobreza, con base en criterios definidos por expertos en la materia. “Yo, cuando veo este porcentaje de incidencia de pobreza en Guatemala, me pregunto desde hace cuánto lo sabíamos(…); la medida estandarizada de Guatemala la sabemos hace 26 años. Pero hace más o menos 50, conocíamos(…) esos umbrales entre un 44% y un 50% de incidencia de pobreza(…). ¿Qué hicimos en 50 años con esa información? ¿Qué hicimos en 26 años, sabiendo que el 57% de nuestra población vive en condiciones de pobreza? En realidad, la estadística tiene sus límites(…) ante un modelo económico cada vez más agotado(…) Tengo que pasar herramientas(…) que me permitan ver de manera más granular”.

Esas fueron las palabras iniciales de Claudia Valenzuela, la viceministra del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), en el Segundo Encuentro sobre Pobreza y Malnutrición, en el cual la academia y la clase política actual aportaron importantes datos, evidencia e innovación sobre la política social para el desarrollo de Guatemala. Realmente da gusto escuchar a una funcionaria pública hablar así, contar con datos y evidencia que permitan intervenciones reales y directas en los hogares, generando respuestas simultáneas, orgánicas e integradas.

En el 2018 hubo un primer intento de contar en Guatemala con un índice de pobreza multidimensional, con apoyo del Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI) y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Entonces, se definieron las cinco dimensiones y los 17 indicadores que permiten hoy identificar la pobreza multidimensional en el país y conocer, a nivel de cada municipio, cómo está la pobreza multidimensional. Pero la falta de voluntad política frenó toda respuesta. En el 2024 se realizó una actualización y se identificó un 57.7% de pobreza multimensional. Esto permitió, de manera sectorial, reconocer dónde debían enfocarse los esfuerzos en los territorios y reforzar el dato de las desigualdades históricas que afectan desproporcionadamente a la población indígena, que tiene carencias en empleo, educación, servicios básicos, agua y saneamiento.

El programa que lo está haciendo realidad se llama Mano a Mano. “Llevamos dos años de dar pasos de hormiga”, dijo Valenzuela. Ya hay un Registro Social de un millón de hogares. Es una iniciativa emblemática para enfrentar, de manera estructural, la pobreza y la malnutrición en Guatemala. Liderada por el Mides y la Sesán, coordina con otras 11 instancias estatales para intervenir en los 114 municipios priorizados, en nueve dimensiones que buscan transformar las condiciones de vida de las familias con mayor pobreza (vivienda, protección social, educación, salud, agricultura, economía, servicios básicos, comunicación para el cambio y gobernanza en los territorios). Veremos, al término de esta gestión, los resultados de este esfuerzo. La pobreza es la peor forma de violencia, dijo Gandhi. Por eso cuesta entender que en este país haya aún gente a la que le gusta que otra gente viva sin dignidad.

ESCRITO POR:

Carolina Escobar Sarti

Doctora en Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca. Escritora, profesora universitaria, defensora de DDHH por la niñez, adolescencia y juventud, especialmente por las niñas