Desde Ginebra
La reforma del Sistema Multilateral de Comercio
También existe un amplio reconocimiento de los riesgos inherentes a emprender una reforma profunda.
Tras el nombramiento por parte del presidente del Consejo General al Embajador de Noruega ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Sr. Petter Ølberg, como facilitador para la reforma de la organización, se han celebrado varias rondas de consultas informales desde junio de 2025, para recopilar las opiniones de los miembros sobre la configuración de un proceso integral de reforma. El objetivo, según el embajador, es garantizar un diálogo abierto, inclusivo, transparente y dirigido por los miembros.
Muchos países destacaron la importancia de un proceso liderado por los miembros, inclusivo y transparente.
Aunque las perspectivas variaron, surgieron temas comunes que han orientado los siguientes pasos. Estas rondas han señalado un fuerte interés colectivo en la reforma, por lo que instó a los miembros a mantener este impulso.
Lo importante es que todos afirmaron su firme compromiso con una reforma significativa de la OMC. Aunque reconocen los desafíos actuales, la consideran esencial para mantener el papel central y la credibilidad de la organización, subrayando la necesidad de cambios estructurales profundos para hacer frente a las realidades globales en evolución.
Aunque la 12 Conferencia Ministerial (MC12) y la 13 (MC13) iniciaron discusiones de reforma, el progreso sustantivo ha sido limitado. Se reconoce mutuamente que ahora las apuestas son más altas y que la reforma debe evolucionar hacia una más amplia, un esfuerzo de gran perspectiva. Los miembros reconocen que el entorno actual es más complejo que nunca, y que la reforma —por difícil que sea— es tanto urgente como necesaria.
También existe un amplio reconocimiento de los riesgos inherentes a emprender una reforma profunda, y la comprensión de que los niveles de ambición y confianza en lograr resultados significativos varían, ya que tiene significados diferentes para distintos miembros.
Según el embajador Ølberg, aunque la participación sigue siendo fuerte, la cautela persiste para algunos, especialmente en áreas sensibles como resolución de disputas y toma de decisiones por consenso. No obstante, hay esperanza de que los delegados tengan la determinación de tomar medidas audaces y con visión de futuro.
Muchos países han destacado la importancia de un proceso liderado por los miembros, inclusivo y transparente, que refleje las necesidades de desarrollo de todos. La confianza es una preocupación central, considerada por algunos como esencial para el progreso, mientras que otros destacaron la falta de compromiso constructivo por parte de ciertos integrantes. También se plantearon preocupaciones sobre posibles obstáculos al proceso y la necesidad de mecanismos efectivos para superar los estancamientos. Varios miembros subrayaron la importancia de establecer reglas claras de compromiso y expectativas mutuas respecto del comportamiento.
Existe un fuerte apoyo a una agenda de reformas equilibrada, aunque muchos advierten contra sobrecargarla o usarla para avanzar en prioridades no relacionadas. Algunos han propuesto adoptar una agenda orientada al futuro que incluya desafíos globales como el cambio climático, seguridad alimentaria, sostenibilidad y resiliencia de la cadena de suministro, ya que son temas críticos que actualmente enfrenta el sistema comercial global.
Existe apoyo para un diálogo abierto entre los miembros en grupos mixtos. Sin embargo, también esperan que el facilitador gestione eficazmente el proceso, construyendo confianza, manteniendo la transparencia y fomentando una gestión genuina. Este esfuerzo es ampliamente considerado un momento crucial, que exige coraje, realismo y una renovada determinación colectiva para adaptar la OMC a las realidades del actual panorama comercial global.