Aleph
La Usac ha tocado fondo
La Usac tiene 76 sillas en el Estado.
Un corrupto que ni siquiera contaba con finiquito para optar al cargo llegó, por la vía del fraude, a ser rector de la única universidad pública del país, durante dos períodos seguidos: el usurpador Walter Mazariegos. Sus principales cómplices, aunque no los únicos en este acto de usurpación: Consuelo Porras, una fiscal general que se dedicó, durante ocho años, a desmantelar el Ministerio Público (MP) y lo usó para operar a favor del Pacto de Corruptos; tres jueces del mal en la Corte de Constitucionalidad (CC) liderados por el siempre corrupto Molina Barreto; y la mayoría de integrantes del Consejo Superior Universitario (CSU), que siguen ilegalmente en sus cargos, a pesar de estar vencidos.
Quienes la lideran tienen mucha responsabilidad en el proceso y quienes no hacen nada, también.
Como si esto no fuera suficiente para afirmar que la Universidad de San Carlos (Usac) ha tocado fondo, vemos cómo el usurpador ha influido en otros procesos de elección de segundo grado, como el actual para elegir al próximo contralor General de Cuentas. Y si aún esto no calificara como tráfico de influencias y un proceso absolutamente corrompido que denota a una universidad que ha llegado al punto más bajo de toda su historia, podríamos traer a colación la alerta y denuncia de decenas de estudiantes de la Usac, tanto de centros regionales como de la sede central, por el borrado masivo de sus datos en Registro y Estadística. Inscripciones, registros de cursos, estados de situación de la carrera que cursan, todo ha desaparecido. Algo que un estudiante calificó como una “muerte académica en la Usac” y que es, a todas luces, una represalia del usurpador y sus lacayos contra estudiantes que han denunciado el fraude y no se pliegan al mandato de la corrupción. Por ello, cientos de estudiantes tramitan ya su historial académico, con el fin de continuar sus estudios en universidades privadas. Encima, los estudiantes que querían averiguar lo sucedido en Registro y Estadística fueron acosados y hostigados por la Policía Nacional Civil en las afueras de la Usac.
Por el contrario, Consuelo Porras, quien plagió una tesis doctoral para optar al cargo de fiscal general, ha sido recontratada como docente de la Usac; el CSU sigue en funciones como si nada y, mientras, se están despachando a quienes denuncian la corrupción. ¿A esto lo llamamos enseñar, ejercer y vivir en democracia? ¿Esta es la academia que forma a las nuevas generaciones? ¿Ya entendemos por qué tantas y tantos jóvenes quieren salir huyendo de este país? No es solo la pobreza multidimensional y la falta de oportunidades, es la vergüenza que les da seguir el ejemplo de tanto adulto corrupto, violento, mentiroso o ladrón.
En el caso del usurpador que es rector sin tener siquiera finiquito y con 17 denuncias activas ante el MP, quiero recordar por qué es importante que él y sus huestes estén influyendo las elecciones de la Contraloría General de Cuentas (CGC). La CGC no solo cuida que los fondos públicos sean bien manejados por los funcionarios, sino que también emite los finiquitos para las personas que optan a los cargos públicos. De cara a las elecciones 2027 y sabiendo cómo teje sus redes el Pacto de Corruptos, les convendría poner a alguien allí que defienda sus intereses y se haga de la vista gorda frente a la rendición de cuentas y otorgamiento de finiquitos. El Colegio de Economistas y Contadores Públicos ya eligió a sus dos comisionados para la postuladora que elegirá al contralor General. Ellos, más el presidente de la Comisión, Miquel Cortés, rector de la URL, y 13 decanos de las facultades de Ciencias Económicas, más 11 puestos que serán ocupados por los elegidos del Colegio de Contadores Públicos y Auditores, sentarán en la silla al próximo contralor. Ojo, porque el usurpador no se cansa.
La Usac tiene 76 sillas en el Estado, por eso hay que reformar o quitar la Ley de Comisiones de Postulación de nuestro marco jurídico y, por supuesto, sacar a Mazariegos de la Usac y la vida pública. Que una universidad centenaria toque fondo no es algo espontáneo. Quienes la lideran tienen mucha responsabilidad en el proceso y quienes no hacen nada, también.