Godot ha llegado
Las guerras siguen
El Mundial llega a su fin, pero los dos principales conflictos mundiales continúan.
Para miles de millones de personas alrededor del mundo, el escape que ha sido el Mundial de Fútbol llega hoy a su fin. Sin embargo, en los últimos días hemos visto nuevos y significantes ataques en los dos conflictos que marcan el rumbo de la geopolítica mundial: la guerra entre Rusia y Ucrania, así como la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Ambos conflictos han transformado en cuestión de muy poco tiempo el orden mundial, la geopolítica internacional y la forma de hacer la guerra.
En cuatro años y casi cinco meses, más de dos millones de ucranianos y rusos han perdido la vida en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Lo que varios analistas rusos e internacionales consideraron que iba a ser una operación militar especial de pocos días para prevenir el ingreso de Ucrania a la Otán y occidente tener un acceso directo al Mar Negro se ha convertido en una guerra jamás vista que ha desafiado las diferentes generaciones de guerra para transformarse en una guerra híbrida (ver columna La guerra híbrida, del 28/6/2026). Ucrania ha logrado recuperar territorios previamente ocupados por Rusia, no con soldados, sino con drones y robots. Esta tecnología la han desarrollado y la perfeccionan cada día al punto que se han convertido en el país líder en esta tecnología militar hasta el momento.
Las decisiones tomadas por Estados Unidos, Israel e Irán ha generado una dinámica de estira y encoge que se empieza a normalizar.
Con ataques constantes y diarios con drones de largo alcance, Ucrania ha logrado llegar hasta Moscú y otras ciudades al norte y centro de Rusia para atacar su infraestructura crítica, siendo el día de ayer el más letal de Ucrania a Rusia en dos años. Ucrania ha intensificado sus ataques apuntando especialmente a infraestructuras logísticas y relacionadas con hidrocarburos, buscando frenar la financiación del esfuerzo bélico ruso. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que se alcanzaron dos grandes instalaciones logísticas en las regiones de Moscú y Tambov, a más de 500 y 700 km de la línea del frente de guerra. Lo preocupante es que un ataque masivo sobre la capital rusa podría justificar una respuesta rusa aún más contundente contra Kiev. Analistas en Estados Unidos consideran que esto empuje el conflicto hacia una espiral más peligrosa. Es importante destacar que esta guerra sigue siendo el telón de fondo de todos los demás conflictos que se han dado desde el 2022, incluida la guerra en Irán.
Precisamente en el corazón de Asia es donde los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han marcado una realidad que a sus principales actores no les gusta. Después de que Trump declarara que el acuerdo de cese al fuego del pasado mes de junio había terminado hace 10 días, Estados Unidos lleva ocho noches consecutivas de ataques a distintos puntos en Irán. Al mismo tiempo, la guardia revolucionaria iraní ha lanzado ataques a países vecinos o cercanos como Baréin, Jordania y Kuwait.
La dinámica de la guerra no la maneja ninguno de los tres actores involucrados, sino que la misma es dictada por lo que sucede en el Eestrecho de Ormuz, así como en el sur de Líbano. Dos territorios, uno marítimo, con un largo de 167 km y en su punto más estrecho de tan solo 37 km, mientras que el otro marca la frontera entre Israel y Líbano, con un área crítica de 280 km cuadrados. Ambos puntos geográficos imponen la dinámica a seguir en el conflicto. Las decisiones tomadas por Estados Unidos, Israel e Irán han generado una dinámica de estira y encoge que se empieza a normalizar, lo que podría significar algo para lo que el régimen dictatorial y teocrático iraní ha estado preparado desde un inicio: sobrevivir. ¡Feliz domingo!