Escenario de vida

Las sequías e inundaciones que se avecinan

Desde Florida hasta América Latina, científicos alertan sobre un fenómeno que podría alterar economías, cosechas y comunidades enteras.

Si Ud. está en Florida, Guatemala o el resto de Centroamérica, lamento decirle que no se escapa de las consecuencias que traerá el denominado fenómeno de El Niño. Los floridanos observan con preocupación el desarrollo de la temporada de huracanes, por lo que quizá sea momento de prestar atención a lo que está ocurriendo en el océano Pacífico. Los científicos, en especial la National Oceanic Administration (Noaa), ya han confirmado la presencia de este fenómeno, que este año está por producir sequías extremas, y advierten de que podría fortalecerse durante los próximos meses y alterar los patrones climáticos en gran parte del planeta.

Los efectos de El Niño no terminan cuando cesa la lluvia o pasa una tormenta.

Aunque El Niño suele reducir la cantidad de huracanes en el Atlántico debido al aumento de la cizalladura del viento, las temperaturas récord que actualmente registra el océano Atlántico introducen una variable difícil de predecir. Basta una sola tormenta de gran intensidad para causar daños devastadores en comunidades costeras como las de Florida.

Perú y Ecuador enfrentan un mayor riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones. Colombia, Venezuela y parte de Centroamérica podrían experimentar períodos alargados de sequía, al afectarse cultivos, reservas de agua y producción hidroeléctrica. Quienes dependen de la agricultura podrían verse especialmente vulnerables. No es mala idea que recordemos que, después de las sequías, siguen las inundaciones. ¿Estamos preparados?

Los efectos de El Niño no terminan cuando cesa la lluvia o pasa una tormenta. Las sequías pueden reducir las cosechas de arroz, maíz, azúcar, café y otros productos básicos. Las inundaciones pueden destruir infraestructura y encarecer el transporte. Las olas de calor incrementan la demanda energética y elevan los costos de electricidad.

Regiones tan distantes como la India ya están enfrentando olas de calor extremas y alteraciones en los patrones de lluvias monzónicas, y nos recuerdan que vivimos en un sistema climático global donde lo que ocurre en un océano puede afectar continentes enteros. Los efectos económicos tampoco deben subestimarse. En una economía mundial ya presionada por la inflación, la guerra de Irán, Israel, Ucrania y la incertidumbre, los eventos climáticos extremos representan otro desafío adicional.

El cambio climático está modificando las condiciones bajo las cuales hemos vivido durante generaciones. No significa que cada tormenta o cada sequía sea causada directamente por el calentamiento global, pero sí que estos fenómenos los están agravando e intensificando porque encuentran hoy océanos más cálidos, atmósferas más cargadas de energía y condiciones más propicias para producir eventos extremos.

La naturaleza nos está enviando una advertencia. Gobiernos, agricultores, empresas y familias deberían comenzar a prepararse, fortaleciendo infraestructuras, protegiendo recursos hídricos, revisando planes de emergencia y reduciendo vulnerabilidades. La prevención siempre cuesta menos que la reconstrucción.

También existe una responsabilidad ciudadana. Muchas de las inundaciones urbanas se agravan porque los drenajes y tragantes están obstruidos por basura, porque seguramente se desatarán grandes inundaciones.  Por ello, revise que las calles por donde Ud. vive estén libres de ello. El verdadero desastre no siempre lo provoca la naturaleza; con más frecuencia de lo que nos imaginamos, somos nosotros quienes multiplicamos sus efectos mediante la negligencia, la contaminación y la falta de planificación.

La pregunta no es si podemos controlar a la naturaleza. La pregunta es si tendremos la inteligencia y la responsabilidad de prepararnos para convivir con ella. La Organización Meteorológica Mundial ha sido clara: este es el momento para prepararse.

ESCRITO POR:

Vida Amor de Paz

Presidenta de la Fundación del Bosque Tropical. Directora general de Planeta Verde Televisión. Presentadora de Los secretos mejor guardados, de Guatevisión. Recorre el mundo filmando en cinco continentes. Es graduada de la Universidad Panamericana, en Periodismo.