Imagen es percepción

Las vacaciones de Sánchez, en medio del naufragio de Ceuta

Las imágenes de Ceuta no retratan únicamente una crisis migratoria; retratan una crisis de liderazgo.

Impactantes fueron las imágenes de hombres jóvenes cruzando por tierra y mar, familias desesperadas, cuerpos sin vida rescatados de las aguas y una ciudad completamente desbordada. Más allá del drama humano, la pregunta inevitable es: ¿Cómo pudo ocurrir algo de esta magnitud en una frontera que se supone es una de las más vigiladas de Europa?

Ceuta recordó a Europa que las fronteras comunes solo son tan fuertes como el país encargado de protegerlas.

La historia demuestra que las fronteras rara vez colapsan de un momento a otro. Antes de cada crisis suele haber advertencias, señales y decisiones que alguien prefirió ignorar. Pero Ceuta acaba de recordárselo a Europa de la manera más dolorosa. En apenas unas horas, miles de personas atravesaron una de las fronteras exteriores de la Unión Europea, mientras el Estado español observaba cómo una situación extraordinaria se transformaba en una emergencia humanitaria, política y de seguridad de dimensiones históricas.

Claramente existieron fallos de inteligencia, errores de coordinación o incluso algún grado de permisividad por parte de quienes debían impedir semejante avalancha. Lo que ya resulta evidente es que las autoridades españolas no transformaron las señales que venían acumulándose durante días en una respuesta preventiva capaz de evitar el colapso. Gobernar también consiste en anticiparse, no únicamente en administrar las consecuencias.

Durante años, Pedro Sánchez ha construido una forma de gobernar basada en administrar cada crisis conforme aparece. Ha sobrevivido a elecciones, pactos imposibles, amnistías, acusaciones de corrupción y mayorías parlamentarias extremadamente frágiles. Esa capacidad táctica le ha permitido mantenerse en el poder. Sin embargo, gobernar un país exige algo más que sobrevivir políticamente. Exige anticipar, prevenir y transmitir la certeza de que el Estado conserva el control de los acontecimientos. Pedro Sánchez defendió una política migratoria más flexible y promovió procesos de regularización que, para muchos, enviaron el mensaje de que llegar a España abría la puerta a permanecer legalmente e, incluso, acceder con el tiempo a la nacionalidad.

Pero una cosa es defender una política migratoria y otra muy distinta transmitir una imagen de absoluta desconexión frente a una crisis como la de Ceuta. Mientras la ciudad vivía horas de máxima tensión, el presidente Pedro Sánchez iniciaba 24 días de vacaciones en Formentera, protegido por un dispositivo de seguridad personal aún más numeroso que el que resguardaba a Ceuta cuando se produjeron los disturbios, y además compartía en sus redes sociales su lista de canciones del verano. Resultaba imposible no contrastar esa imagen con el testimonio de tantos ciudadanos que describían el ambiente con tres palabras devastadoras: “Solos, tristes y vacíos”. El liderazgo también se ejerce a través de los símbolos, y pocas escenas reflejan con tanta claridad la distancia que puede existir entre quien gobierna y la magnitud de la crisis que enfrenta el país.

Las consecuencias ya no son solo españolas. La reacción europea tampoco fue menor. Italia exige ahora pasaporte a quien pretenda ingresar a su territorio habiendo pasado antes por España. Otros 22 países, desde la derecha de Meloni hasta la socialdemocracia finlandesa, coordinan una respuesta que da por sentado lo que Madrid tarda en admitir: el sistema de fronteras abiertas de Schengen no resiste una gestión errática en uno de sus eslabones.

Ceuta ha dejado una lección incómoda para toda Europa. Las fronteras exteriores de la Unión son tan fuertes como la capacidad política de quienes las administran. Cuando un gobierno pierde el control de una de ellas, las consecuencias dejan de ser exclusivamente nacionales y terminan afectando a todo el continente.

ESCRITO POR:

Brenda Sanchinelli

MSc. en Relaciones Internacionales e Imagen Pública. Periodista, experta en Etiqueta. Dama de la Estrella de Italia. Foodie, apasionada por la buena mesa, compartiendo mis experiencias en las redes.