Criterio urbano
Ley que desincentivaría el teletrabajo
Si no está roto, no lo arregles.
El Congreso de la República se prepara para aprobar en tercer debate la mal llamada ley de teletrabajo, que —como muchas iniciativas— tiene un nombre que pareciera positivo, pero cuando uno lee lo que dictaminaron, se da cuenta de que ni se fomenta ni se incentiva el teletrabajo, y que los resultados previsibles serán más burocracia, controles innecesarios y/o difíciles de cumplir por parte del Ministerio de Trabajo y solo vendrá a poner en más aprietos a aquellos empleadores y miles de empleados que desde la pandemia ya trabajan de esta forma.
Miles de plazas podrían quedar en riesgo en el país.
La pandemia del covid-19 le enseñó al mundo las oportunidades del teletrabajo y Guatemala no necesitó una ley; es más, lo único que se ve con esta iniciativa es que la misma viene de forma tardía, inoportuna y a desincentivar miles de trabajos que hoy ya de hecho están en teletrabajo. Es solo de preguntarles a los miles de trabajadores de call centers, BPO, fintechs, bancos y oficinas corporativas que ya ofrecen este tipo de trabajos, y muchos verán un desincentivo si esta ley se aprueba, haciendo que muchos tengan que regresar a las oficinas y, por ende, más tráfico.
Uno de los argumentos es que con esta ley se va a reducir el tráfico, lo cual es totalmente falso y que de forma populista se ha utilizado para promover la ley, cuando la misma iniciativa no genera ningún incentivo para quienes ya hoy lo ofrecen, y les genera un vacío legal a miles de puestos de trabajo que se están promoviendo por parte del Ministerio de Economía.
Esta ley debería preocupar de forma especial a muchas empresas domiciliadas en Estados Unidos que contratan ya a muchos guatemaltecos para temas de programación, servicios de tercerización y/o servicios de exportación digital, porque la ley no contempla ninguna forma de regular esos trabajos, con lo cual deja en un limbo legal y les genera una falta de certeza jurídica precisamente a los trabajos que más oportunidades tienen de generarse a través del teletrabajo, un vacío que seguramente será más corrupción.
Si realmente se quisiera reducir el trabajo, lo mejor sería fiscalizar el poco cumplimiento de la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria, que claramente podría fomentar más inversión en infraestructura, que es lo que tanto necesitamos para conectar más a las ciudades y, por supuesto, generar más inversión en el área metropolitana.
La iniciativa 6556, Ley de Teletrabajo, tiene tantas lagunas que se necesitaría enmendar el 100% de los artículos, con lo cual sería mucho más prudente, si realmente se quisiera, regresarla a la comisión, aunque —como menciono— claramente lo mejor es no aprobarla.
Recordemos que en Guatemala solo el 20% de la población económicamente activa tiene acceso a seguro social y todas las prestaciones de ley, por la misma falta de formalidad que tiene el país, y el Ministerio de Trabajo no ha tenido la capacidad de aumentar esta cifra en años. ¿Se imaginan cuánta carga más se les va a poner a los empleos y al mismo Ministerio de Trabajo con esta ley? Lo mejor que podría hacer el pleno es votar en contra o archivar esta iniciativa, porque solo va a crear más burocracia y va a desincentivar el teletrabajo, si se aprueba.
Está clarísimo que la ley será difícil de aplicar y por eso decidieron no incluir tampoco al sector público en la iniciativa. ¿O acaso los empleados públicos no generan tráfico? Es evidente que, así como muchas comisiones de trabajo del Congreso e instituciones públicas ya hacen teletrabajo, vieron que no era necesario. Quitemos esa cultura de querer regular lo que ya funciona; no vaya a ser que solo lo desmotivemos.