Aleph

Libros, para otra Guatemala

Del 7 al 19 de julio llega la XXIII edición de la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua).

Luego de haber sido uno de los países más entusiastas con la digitalización escolar desde los años 90, pero sobre todo en la década de 2010,  Suecia volvió a los libros impresos desde el año 2023, para lo cual el gobierno de ese país destinó millones de coronas suecas, con el fin de que cada estudiante tuviera, de nuevo, libros y materiales impresos, pasara menos tiempo frente a las pantallas (celulares incluidos) y recuperara la escritura a mano, que favorece la comprensión, la memoria y el desarrollo cognitivo. Algo que las pantallas y los teclados no lograron en más de una década.

La feria está dedicada a la premio nobel de la Paz Dra. Rigoberta Menchú.

¿Por qué tomaron esa decisión? Porque las y los estudiantes dejaron de poner atención, se acostumbraron a tener respuestas inmediatas, además del deterioro del pensamiento analítico, la escritura a mano y la comprensión lectora. Indicadores claros, debates intensos, así como evaluaciones internas e internacionales los llevaron a volver a los libros. ¿Suecia abandonó la tecnología? No, para nada. Suecia está logrando los balances necesarios para que la tecnología sea un medio y no un fin en sí misma, y ya no le da a las computadoras, celulares y tabletas el lugar central del aprendizaje, aunque no dejan de reconocer su valor pedagógico, sobre todo pensando en el ámbito laboral que enfrentarán las nuevas generaciones.

No volveremos a ser una humanidad sin tecnología, porque en realidad nunca lo fuimos: el fuego y la rueda fueron tecnologías que nos hicieron avanzar. Pero esos objetos milagrosos llamados libros seguirán levantando civilizaciones por un buen tiempo. Como dijo Siri Hustvedt, “los signos inertes de un alfabeto se vuelven significados llenos de vida en la mente. Leer y escribir alteran nuestra organización cerebral”. En el territorio guatemalteco, es fundamental mover los cerebros de las nuevas generaciones, alterar la historia a través de nuevos significados, desmontar la gusanera de la corrupción que se ha instalado en las entrañas del Estado e imaginar nuevos futuros. Eso no se logra rápido y pide una respuesta integral, pero cuando se comienza dándoles libros y pensamiento crítico a las nuevas generaciones, no se necesita tener bola de cristal para saber que el resultado será bueno. Yo imagino un país con una Universidad Pública de alto nivel académico, sin jueces del mal sacrificando la Constitución, con empresarios responsables y conscientes, sin niñez desnutrida o analfabeta, con un Seguro Social de primer orden, sin mafias ni usurpadores. Para ello, necesitamos comenzar porque esas nuevas generaciones  conozcan lo que hay de milagro en tantos libros.

Del 7 al 19 de julio llega la XXIII edición de la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua), con más de 840 actividades culturales, 214 presentaciones de libros, encuentros profesionales, una Conferencia Internacional sobre Bibliotecas, la V Conferencia Internacional de Literatura Centroamericana (Cilcac), una presencia fuerte de editoriales y una importante programación para niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Esto nos permite recuperar esperanza. Alemania es esta vez el país invitado, y la feria está dedicada a la premio nobel de la Paz Dra. Rigoberta Menchú, así como a la conmemoración de los 30 años de la firma de los Acuerdos de Paz.

“Las historias construyen puentes que cruzan océanos, conectan pueblos, superan diferencias y generan entendimiento. Nos conectamos a través de las narrativas”, dice Friederike Hellner, embajadora de Alemania en Guatemala, al referirse a los encuentros entre sus invitados y sus pares en el país. Por otra parte, la Filgua reconoce que la contribución de la Dra. Rigoberta Menchú ha sido fundamental para la literatura testimonial del país y que ella ha tenido siempre una responsabilidad ética con Guatemala, a partir de sus relatos sobre el racismo estructural, que la llevaron a ser un referente en la búsqueda de justicia por las violaciones a derechos humanos que sufrieron los pueblos originarios durante la guerra. ¡Bienvenida la Filgua, sus espacios de intercambio y lo que allí germina en cada edición!

ESCRITO POR:

Carolina Escobar Sarti

Doctora en Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca. Escritora, profesora universitaria, defensora de DDHH por la niñez, adolescencia y juventud, especialmente por las niñas