Escenario de vida

Los pioneros del fútbol guatemalteco hicieron historia

No debemos olvidar cuando Guatemala batió al campeón mundial.

Mientras millones de aficionados permanecen pegados a las pantallas siguiendo cada jornada del Mundial que se disputa en EE. UU., Canadá y México, es inevitable recordar que el fútbol también ha escrito páginas gloriosas en Guatemala, muchas de ellas olvidadas por las nuevas generaciones. Ahora, la Fifa estima que los torneos mundialistas son seguidos por más de cinco mil millones de personas alrededor del planeta, lo que convierte la Copa Mundial en el acontecimiento deportivo más visto de la Tierra. Cada cuatro años volvemos a emocionarnos, discutimos quién levantará la copa y nos convertimos en expertos de último momento. Pero pocas veces nos detenemos a recordar a quienes construyeron los cimientos del fútbol guatemalteco.

El fútbol no solo se juega en la cancha; también vive en la memoria, en las conversaciones y en las historias.

Mucho antes de que existiera el Estadio Mateo Flores (Doroteo Guamuch Flores), ya había partidos llevándose a cabo en el Campo de Marte. Cuando nuestro fútbol apenas escribía sus primeras páginas, un grupo de jóvenes defendía con orgullo los colores nacionales.

Fue cuando el poderoso equipo británico estaba de gira y era considerado el mejor del mundo, que batió a cada país de Centro y Sudamérica, pero no pudo derrotar a Guatemala. Al llegar a nuestro país ocurrió lo inesperado. La Selección Nacional, utilizando el veloz “pase corto” y gran coordinación, sorprendió a los visitantes, consiguiendo una victoria que dejó boquiabiertos a los propios campeones ingleses, quienes reconocieron que era la primera chamarreada que habían recibido durante toda su gira continental. Esa hazaña, con el paso del tiempo, ha quedado relegada al recuerdo de unos pocos.

Los rostros de estos futboleros permanecen inmortalizados hasta hoy en una gran fotografía que cuelga en el Gimnasio Teodoro Palacios Flores. Entre ellos aparece un hombre al que yo tuve el privilegio de llamar papá: Henry Joaquín Nicol Elizondo, conocido en las canchas como Enrique Nicol.

Muchos lo recuerdan como un destacado empresario, fundador de Agencias Nicol, S. A., y pionero de la industria automotriz en Guatemala. Sin embargo, antes de convertirse en un hombre de negocios ya era una figura reconocida dentro del deporte nacional. Fue también campeón de tenis nacional y uno de los futbolistas que ayudaron a elevar el nivel técnico del fútbol guatemalteco durante la década de 1920, aportando el estilo británico que conocía, por sus raíces familiares. Jugó con el histórico Club Cambrián y también defendió la camiseta de la Selección Nacional. Se desempeñó como delantero en algunas ocasiones, pero fue como portero donde dejó una huella imborrable. Sin embargo, Enrique Nicol fue mucho más que un empresario exitoso o un gran deportista. Fue mi padre. Por ello, me permito rendirle un homenaje desde el corazón.

Al regresar cada tarde de trabajar, después de largas jornadas al frente de su empresa, su mayor felicidad era quitarse el saco, la corbata, y tirarse al suelo de la sala para jugar con nosotros. Aquellos momentos sencillos valían más que cualquier riqueza. Nos enseñó que el éxito profesional nunca debe estar por encima de la familia y que el verdadero liderazgo comienza con el ejemplo, con la caballerosidad y honestidad.

Hoy el balón vuelve a rodar en los grandes estadios y al mismo tiempo pienso en aquellos pioneros que jugaron cuando el fútbol era solamente pasión y orgullo. Porque no debemos olvidar que, en algún momento, Guatemala batió al campeón mundial. Porque el fútbol no solo se juega en la cancha; también vive en la memoria, en las conversaciones y en las historias de quienes hicieron posible que este deporte se convirtiera en una pasión universal. Ahora, los invito a compartir conmigo sus pronósticos. Escríbanme.

ESCRITO POR:

Vida Amor de Paz

Presidenta de la Fundación del Bosque Tropical. Directora general de Planeta Verde Televisión. Presentadora de Los secretos mejor guardados, de Guatevisión. Recorre el mundo filmando en cinco continentes. Es graduada de la Universidad Panamericana, en Periodismo.