Nota bene
Los retos al periodismo en la era digital
La verdad y la libertad de prensa son siempre importantes.
El mundo del periodismo ha cambiado a lo largo de los años, sobre todo durante la era digital. Las nuevas tecnologías han obligado al periodismo a reinventarse. Los celulares y los computadores portátiles sustituyeron a la máquina de escribir y la edición manual, y aceleraron, de horas a minutos, el proceso de producir noticias. Hoy, los reporteros corren para poner sus notas periodísticas a disposición inmediata del lector, tras rastrear los sucesos relevantes en los medios digitales y revisar los posts generados por sus mismas audiencias. Reciben retroalimentación instantánea, en lugar de esporádicas cartas del lector. Los editores curan los contenidos auxiliados por motores de búsqueda y las plataformas sociales.
El reportero escucha con mente abierta, desde la humildad.
La tecnología también provocó un cambio en los hábitos de los consumidores de noticias. Las nuevas generaciones tienden a buscar contenido, no tanto de las corporaciones noticiosas establecidas, sino de influenciadores, quienes filtran los relatos y les imprimen un toque personal. Con frecuencia, se decantan por tópicos entretenidos, más que por el dato puro. Prefieren presentaciones audiovisuales: más de tres mil 200 medios impresos han cerrado sus puertas en Estados Unidos, y 300 periódicos locales cerraron en Gran Bretaña entre 2009 y 2019.
Auxiliadas por los algoritmos, muchas personas siguen a oferentes que comparten sus preferencias ideológicas. Una preocupación común es que tal tendencia acelera una polarización social, y permite difundir propaganda levemente disfrazada. Un entorno en el cual coexisten “tu verdad y mi verdad” desalienta el examen de los méritos de cada postura, y paulatinamente nos aleja de la realidad.
Pero, en medio del transformador remolino tecnológico, en medio de la generación sin freno de información y desinformación, sigue existiendo una demanda, y una necesidad, por un periodismo crítico que busque la verdad, y que opere con libertad.
El periodismo serio en la actualidad modela la transparencia y contextualiza los hechos, más que insistir en la neutralidad y una cobertura balanceada. Un acontecimiento es verdadero si se conforma a una realidad física, a hechos reales, más allá de las creencias o el sentir de quien observa el acontecer. El reportero acucioso acude a la fuente original, contrasta múltiples relatos independientes y evalúa la evidencia. Revisa el trabajo realizado por sus colegas, escarba, y busca estadísticas primarias. Detecta las posibles distorsiones o manipulaciones en un relato, o el contexto ausente. Un buen periodista aborda su quehacer desde la humildad, sabe que no sabe todo y está consciente de los propios prejuicios. Escucha con mente abierta para aproximarse a la verdad.
Confía en que podrá realizar su trabajo sin que el gobierno imponga controles, censura o castigos a las corporaciones o a los individuos que difunden reportajes u opiniones. En un ambiente de libertad, la prensa cumple la función de guardián de la verdad y se constituye en una barrera al abuso del poder gubernamental.
Estos principios encauzaron la labor de Prensa Libre desde su fundación hace 75 años. La corporación celebra este significativo aniversario habiéndose establecido como una fuente noticiosa creíble y confiable. Sobrevivió momentos históricos de convulsión política e incertidumbre económica. Además, Prensa Libre supo ver al futuro, adaptarse a los cambios tecnológicos, innovar y convertirse en una productora multimedia: lanzó su sitio web en 1996, fundó Guatevisión en 2003 y lanzó Prensa Libre Radio en 2026. Un aplauso merecido a los accionistas, directores y colaboradores de Prensa Libre: ¡por muchos éxitos más!