Si me permite
Los trabajos bien hechos nos dan credibilidad
Mucho de lo que nosotros podemos olvidar los demás lo recuerdan de un modo permanente.
“El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores”. Séneca
Buena parte de lo que todos tenemos que hacer en esta vida es trabajar. En algunos casos puede que no sea exactamente el trabajo que hubiéramos escogido o el que más nos hubiera gustado hacer.
Cada trabajo que concluimos es una carta de presentación para el próximo trabajo que nos ofrecerán.
Pero si le ponemos el máximo de nuestro interés y la dedicación necesaria, ese trabajo nos puede abrir nuevos horizontes, los cuales nunca hubiéramos soñado. Pero si, por el contrario nos sentimos molestos y desganados, probablemente terminemos perdiendo el trabajo y no nos quede nada.
Seguramente, hemos tenido la experiencia de haber observado a alguien haciendo un trabajo y varios le dijeron que estaba bien y que lo dejara como estaba, pero la persona que lo hizo no está a gusto con su trabajo y se propone mejorarlo, y toma el tiempo necesario hasta que tiene la satisfacción de haber logrado lo que tenía en mente. Porque, cuando uno hace un trabajo simplemente por complacer, es muy diferente de cuando hace el trabajo para alcanzar sus ideales, aunque no se lo estén exigiendo.
Una de las preguntas más frecuentes que se escucha en algo que se ha hecho y que, además de estar bien hecho, tiene un toque muy particular es quién fue el que hizo el trabajo, sea solo por curiosidad o, en muchos casos, porque hay un interés en conocerlo para contratarlo y confiarle algún trabajo que ellos tienen pendiente y consideran por lo que han visto. Esta será la persona en quien, de alguna manera, podrán confiar el proyecto.
Claro está, quien hace un trabajo y no considera que sea una carga el hacerlo tendrá detalles que se habrán de notar para los que entienden de la materia. Porque quien de alguna manera hizo el trabajo para salir del paso, o bien, simplemente para cumplir con lo que le encargaron, habrá dejado detalles que se pasaron por alto y no se atendieron.
Sin duda uno pide o bien encarga un trabajo, y el que es entendido en la materia, sin duda, habrá de hacer algunas observaciones, las cuales como profesional considera que son no solo importantes, sino imprescindibles si es que lo que se hace tendrá el toque de excelencia.
No siempre se recuerda el nombre de la persona que hace un trabajo, esté bien hecho o no, pero sí con frecuencia se refieren a la persona con dichos como “el que te hizo ese trabajo ¿dónde lo puedo contactar?”.
Es más que evidente que el trabajo lleva una identidad muy particular del que la trabajó, y por ello preguntan para poder darle seguimiento.
Igualmente es verdad cuando el trabajo no está bien hecho. La pregunta es para que en ningún momento se tenga que repetir un trabajo que no dejó un buen acabado y no se quiere tener una vivencia semejante.
Sin duda, muchos trabajos sobreviven a las manos que los forjaron y, cuando el tiempo pasa y ellos no están con nosotros, lo que hicieron sus manos queda como monumentos que con frecuencia hacen revivir recuerdos de lo que ellos dejaron hecho en su vida, y en algunos casos son comparados con los que nos rodean en el presente, pero la calidad de los que se fueron es mucho más elogiada.
Claro está que todos tenemos algo que hacer hoy en día, pero hagámoslo de tal modo que en un momento dado, cuando menos lo esperemos, nos sirva como carta de presentación e invitación a otro trabajo.