Estado, empresa y sociedad

Poner las barbas en remojo

Ahora, nuevamente estamos en la picota como país.

Un antiguo refrán popular expresa: “Cuando las barbas de tu vecino veas recortar, pon las tuyas a remojar”; dado que el fiscal general adjunto responsable de asuntos internacionales del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América (EUA), acompañado de fiscales de nueve distritos federales, recientemente visitaron al Ministerio Público (MP) y al Ministerio de Gobernación, lo que resulta consistente con la conformación del llamado Escudo de las Américas, integrado por 19 países, incluido Guatemala, también conocido como Coalición contra los Carteles (24 organizaciones criminales designadas como terroristas por los EUA), que seguramente tendrá sus consecuencias inmediatas en nuestro país.

A principios de este siglo, éramos comparados con Somalia, que con sus piratas afectaban el comercio marítimo en el Cuerno de África frente a Yemen.

Y no es la primera vez que Guatemala es motivo de preocupación, en donde las organizaciones y redes del narcotráfico y del crimen organizado nacional y transfronterizo desafían la autoridad del Estado, incluso cooptándola o capturándola. A principios de este siglo, éramos comparados con Somalia, que con sus piratas afectaban el comercio marítimo en el Cuerno de África frente a Yemen; y, con Haití, por su ingobernabilidad y las pandillas que controlan áreas urbanas del país y que un candidato presidencial guatemalteco que fue jefe de la Misión de Naciones Unidas allí nos prevenía que nuestro país podría estar encaminándose por el mismo rumbo.

En los organismos multilaterales no fue sorpresa alguna el experimento inédito de cooperación internacional de las Naciones Unidas creado para desmantelar las estructuras criminales infiltradas en el Estado guatemalteco, al establecer la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), vigente del 2006 al 2019, que, con sus luces y sombras, permitió abrir la caja de Pandora, evidenciando y persiguiendo penalmente a cuerpos ilegales y aparatos clandestinos, junto al MP como querellante adhesivo, que de otra forma nunca habrían sido descubiertos y mucho menos judicializados.

Ahora, nuevamente estamos en la picota como país, no solo por las recientes publicaciones sobre narcopolítica y su influencia en diversos estamentos gubernamentales, sino porque está por iniciar el proceso electoral del 2027 para elegir mandatarios: presidente y vicepresidente de la República; Alcaldes y Consejos Municipales; y Diputados al Congreso.

Concomitante con estos acontecimientos, el año entrante nuestro país estará bajo el escrutinio de la comisión de expertos del Grupo de Acción Financiera Internacional para Latinoamérica (GAFILAT), mediante el mecanismo de la Evaluación Mutua de País, verificando la aplicación de la nueva Ley Integral para la Prevención y Represión del Lavado de Dinero u Otros Activos y el Financiamiento del Terrorismo, que permitirá confirmar el grado de compromiso y de cumplimiento técnico y de la efectividad de Guatemala sobre el tema.

En su discurso, el fiscal norteamericano visitante dejó claro que los fiscales estadounidenses y guatemaltecos trabajan codo con codo para perseguir a traficantes y otras redes criminales, y que no habrá tolerancia alguna para los delincuentes, quienes no tendrán refugio seguro en ninguna parte del hemisferio. El que tenga oídos, que oiga.

No debe extrañar que el nuevo Fiscal General y Jefe del MP haya empezado a salir públicamente anticipando acciones encaminadas a perseguir penalmente a los responsables de estos flagelos, y no solo a descriminalizar casos sin sustentación jurídica del pasado. Lamentablemente, para bien o para mal, pareciera que sin el empuje foráneo difícilmente se podrá erradicar la impunidad en Guatemala.

ESCRITO POR:

José Alejandro Arévalo

Profesional, especialista en banca y finanzas. Profesor universitario. Consultor independiente.