Meta humanos

Preservar el bosque de Kanajuyú es preservar la vida

¿Podemos mirarnos al espejo dentro de 20 años y decir que elegimos el progreso malentendido sobre la vida misma?

En plena zona 16 de la capital aún sobrevive un tesoro natural: el bosque de Kanajuyú, un espacio centenario que se resiste a la expansión de la ciudad. Allí habitan 98 especies de aves nativas y migratorias, al menos 28 especies distintas de árboles, además de orquídeas, hongos, mamíferos e incontables insectos. Su valor no se limita a la belleza: este ecosistema produce oxígeno, regula la temperatura, infiltra agua en el suelo y nos regala aire más limpio.

Cada metro cuadrado de bosque arrasado es una decisión que hipotecará el bienestar de quienes vengan después.

El bosque está en riesgo. Proyectos inmobiliarios autorizados con estudios ambientales superficiales ignoran su verdadero valor. Reducirlo a terreno edificable amenaza la biodiversidad y compromete el bienestar de miles de vecinos que dependen de los servicios ambientales que provee: agua, sombra, equilibrio hídrico y espacios de recreación. Aquí es donde debemos hablar del costo de oportunidad. Lo que se gana con nuevas construcciones palidece frente a lo que se pierde al destruir un ecosistema vivo. Un edificio puede generar utilidades a unos pocos durante algunas décadas, pero un bosque preservado asegura beneficios para generaciones enteras: aire más limpio, menos calor, agua infiltrada al subsuelo, espacios de encuentro comunitario y un legado de respeto hacia la naturaleza. Cada metro cuadrado de bosque arrasado es una decisión que hipotecará el bienestar de quienes vengan después.

Ante este panorama surge la iniciativa “Senderos que nos acercan”, impulsada por vecinos organizados. El proyecto busca transformar el barranco que conecta Kanajuyú II con las comunidades vecinas en un espacio público vivo, seguro y accesible. No se trata únicamente de abrir caminos, sino de sembrar una cultura de respeto y cuidado. Caminar por el bosque es aprender a valorarlo, y conocerlo es el primer paso para protegerlo.

Los espacios naturales no se destruyen solo por la tala: también se pierden por la indiferencia. Cada acción cuenta. Recoger la basura, evitar la tala ilegal, participar en reforestaciones y exigir a las autoridades que actúen con visión de futuro son pasos que todos podemos dar.

Es aquí donde entra en juego la mentalidad de legado. La verdadera riqueza no está en lo que dejamos construido de concreto, sino en lo que dejamos vivo para quienes vendrán. Si hoy defendemos Kanajuyú, no solo estamos cuidando un bosque: estamos dejando una herencia de dignidad, de amor por la vida y de conciencia ambiental. Preservar este espacio es un acto de justicia intergeneracional.

¿Podemos darnos el lujo de perderlo? Preservar Kanajuyú es preservar la vida en la capital. Es asegurar aire limpio, agua, biodiversidad y comunidad. Perderlo significaría renunciar a un santuario urbano que da equilibrio a nuestra vida diaria.

La Guatemala que podemos heredar no es una ciudad gris y sofocante, sino un país que entiende que su riqueza más grande está en su naturaleza. Una Guatemala donde los niños crezcan respirando aire limpio, donde los jóvenes encuentren espacios verdes para convivir y soñar, y donde los adultos reconozcan que el verdadero progreso es aquel que convive en armonía con el entorno.

La pregunta no es si podemos permitirnos salvarlo. La verdadera pregunta es: ¿podemos permitirnos perderlo? ¿Podemos mirarnos al espejo dentro de 20 años y decir que elegimos el progreso malentendido sobre la vida misma?

El colectivo Juntos por Kanajuyú invita a todos los ciudadanos a sumarse. Seguir sus actividades, participar en voluntariados y defender este bosque es apostar por un futuro más humano y sostenible.

Los senderos de Kanajuyú no solo conectarán barrios y vecinos: también nos recordarán que una ciudad mejor es posible si caminamos junto a la naturaleza. La decisión es nuestra: construir un legado de destrucción o un legado de vida.

ESCRITO POR:

Marcos Romero

Presidente de la asociación de vecinos de Kanajuyú

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