Registro akásico
Se necesita cooperación recíproca
La gran región del norte del continente está destinada al progreso.
Crimen organizado, narcotráfico y trasiego ilegal de personas es el trío de acciones ilegales reclamadas por EUA para atención de las autoridades del país. En complemento, nuestras demandas son apoyo a las instituciones encargadas de seguridad pública, reactivación del transporte y promoción de inversión en bienes de capital. Aunque no coinciden, la relación de las pretensiones entre la gran potencia y el país pueden realizarse pues son complementarias.
El reclamo de controlar al crimen organizado se dirige principalmente a evitar se exporte el desorden criminal del país, a la manera del llamado Tren de Aragua. En ese caso, esa dirigencia criminal envió bandas a las ciudades norteamericanas, en los estados de Colorado, Florida, Indiana, Tennessee y Washington. Se ha identificado y detenido a 25 sujetos, con armas y un capital de US$100 mil. Todo ello obligó a una operación este 12 de junio, en Venezuela, para eliminar a quien ideó esa proyección criminal, el llamado Niño Guerrero. Muchos países europeos sufren similares bandas de delincuentes extranjeros con una cultura criminal desalmada, ajena a cualquier compasión o comportamiento compasivo.
Los narcotraficantes, con sus alianzas, llevan varias décadas de operar para controlar el mercado de EUA. En su expansión ha generado demanda local en nuestro país, para fortalecer las capacidades financieras en el trasiego de estupefacientes. De esa cuenta, el control de la narcoactividad no solo está en el interés foráneo sino también en el nacional. El daño humano causado no puede seguir creciendo ni generarse una actitud tolerante frente al envenenamiento de la población, especialmente, la juventud.
Relaciones internacionales mutuamente beneficiosas son el cimiento de la paz entre los pueblos
La migración indocumentada supone muchas veces redes delincuenciales donde no tiene cabida la seguridad de los viajeros. Muertes colectivas en furgones de camiones o individuales en duras jornadas en el desierto deben erradicarse, con la detención de los involucrados en el contrabando de personas. Las autoridades nacionales están de acuerdo en reforzar su labor, pero también insisten en la necesidad de procedimientos para solicitar visas y documentación, donde se ofrezca información, trámites sencillos y respuestas comprensivas. Si se necesita mano de obra en agricultura, construcción y jardinería, aparte de labores domésticas o cuidado de ancianos, deben gestionarse adecuadamente las peticiones de colaboración de quienes desean migrar.
Como se apunta, las demandas de EUA no chocan con el interés nacional, sino, más bien, se complementan. Similar situación ocurre con las solicitudes de cooperación expresadas por el país.
Mientras otros países ofrecen apoyo en puertos, capacidad marinera, transporte ferroviario o carretero, con realizaciones concretas como en El Salvador, las peticiones realizadas por el gobierno nacional se entretienen con largas y procedimientos sin atención urgente. En conjunto con esta solicitud nacional, se encuentra la promoción de la inversión exterior. Este es un asunto difícil para la parte norteamericana, porque se depende de decisiones de capitalistas privados.
En resumen, a pesar de la complementariedad en la coordinación de políticas por parte de nuestros dos países, se necesita un esfuerzo por concretar. Sirven las visitas, comunicaciones y manifestación de intenciones. Pero únicamente tendrán sentido cuando haya un compromiso de personas dotadas de los medios, facilidades y base económica para alcanzar objetivos concretos. Mientras tanto, todos admirarán los estadios, bibliotecas y puertos construidos por China en Centroamérica.