Registro akásico
Solo faltan máscaras en la gramilla
Televisan juego áspero para alentar al consumo desenfrenado.
Intoxicados con el futbol-lucha libre, se observó a la Roja ser campeona. El nuevo arbitraje permite los empujones, agarres y jalones. Como son profesionales, no devuelven golpes por esos abusos. Pero, en los juegos no profesionales o chamuscas, la nueva manera de jugar dará lugar a grescas. ¡Qué lejos está el rechazo al uso de videograbación en el siglo pasado! Se recomendó no utilizarlas, pues siendo un juego popular, no era dable tenerla en las ligas de barrio y mucho menos en los juegos amistosos.
El negocio crece y se encarece la estancia en el graderío, por la demanda alocada. Los asistentes al campeonato mundial informan de los precios desproporcionados en los estadios. La cerveza se vendía a Q300 el vasito de cartón; las aguas, igual. Los hotdogs, sin salsas, al menos todavía tenían salchicha. El invento de tiempos de hidratación sirve para generar espacios para publicidad. Es la motivación de la Fifa, copia del futbol americano. El negocio crece y Shakira brinca en la grama, bajo un movimiento frenético de su cabellera. La cadera bamboleante de la colombiana, de lejos, no tiene rival en latinas ni en cantantes en inglés.
En medio de la algarabía, se olvidan el cierre de Ormuz y la subida de los precios del petróleo. Mucho menos se recuerdan los bombazos con drones que han dejado sin gasolina a los callados rusos. El caer de las bombas, en medio de un sonido sordo de hélices, es el nuevo espectáculo televisivo. Se desconoce si televisar a Putin se hace para mostrar su preocupación o para encontrar motivos de burla en el marco de decoración zarista en sus salones alfombrados.
Olvidar las dificultades económicas por las guerras se consigue con nuevas reglas en espectáculo.
¿Acaso diputados imprudentes promocionarán subsidios? Solo sirven para engordar a las petroleras. También sucede un efecto perverso; el consumo barato empuja al despilfarro, saturando las angostas vías de comunicación. Hoy nadie se recuerda de los impulsores de salidas de poblaciones con solo tres vías, en lugar de las cuatro aconsejables. Grandes personajes están escondidos, gozando de las prebendas de su pasado rango edilicio. Coleccionaban apartamentos en los edificios por otorgar licencia de construcción. El tránsito vial pone a prueba la paciencia de los automovilistas, empeñados en quemar combustible en las largas y paralizadas filas.
La demagogia sale cara. En un país sin reelección no se usa el veto frente a decisiones legislativas erradas. El temor a la impopularidad pasajera no debiese sacrificar el futuro nacional. Algunos influencers no actúan sin la fafa. Levantan cuanta tontera se pueda ocurrir. La estulticia brilla en los comentarios por la mezcla de etanol, como evidencia.
No ayudan las autoridades reguladoras del tráfico. La falta de honestidad impide buscar opciones para la poca inversión pública. Ilustra un alcalde que manda a sus matones a cerrar una autopista privada que alivia el congestionamiento en la costa sur. Los proyectos privados se vuelven necesarios por la imprevisión y la corrupción. Bien se hace en recordar el teleférico de Amatitlán, ahora paralizado, como premonición del construido hacia la Plaza España desde Mixco, con los cables rotos y las canastillas paradas, por el sabotaje de la futura administración edilicia.
La exdiputada Back se hizo una carretera con fondos públicos. De nuevo, en el vecindario de pobres en San Pedro Pinula, Jalapa, se hace otro camino, por la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial). Aguilar, el pasado funcionario, no puede ser fotografiado en una de sus mansiones, pues llega en su helicóptero privado. Mientras, a punta de pistola, se busca acallar a los periodistas.