Rincón de Petul

Superar los retos del voto en el extranjero

Las distancias y el miedo no parecen explicar, por sí solos, los raquíticos resultados.

La elección presidencial en el extranjero es tan solo uno de los aspectos donde como país tenemos una deuda pendiente con quienes viven afuera de las fronteras. Elegir y ser electo es un derecho constitucional, no importa dónde se viva. En 2016 fuimos uno de los últimos países de la América continental en permitir este tipo de eventos. Pero, realmente, es como si nunca se hubiera hecho. Para 2019, los votos logrados fueron apenas 734. Sí, leyó bien. Solo 734 personas donde, encima, asumo, están incluidos los votos de quienes participaron en la organización de ese evento fallido. La pena ante el fracaso notorio parece no haber sido suficiente aliciente para corregir rumbos. Cuatro años después, en las elecciones de 2023, los votos captados entre los millones de compatriotas que viven en EE. UU. fueron apenas 1443.


Dicen que las victorias tienen muchos padres, mientras que las derrotas suelen terminar huérfanas. Este es un caso donde ese refrán se confirma, y al presentar los malos resultados terminamos escuchando declaraciones erráticas por parte de las autoridades que vienen a nublar más el camino, de frente al futuro. Interinstitucionalmente, se terminan echando el muerto. En un esfuerzo por aportar hacia el futuro, aquí listo tres puntos para cuestionar explicaciones que se usan como excusas para justificar lo que termina evidenciándose como mala planificación y ejecución.

En 2024, el partido Guatemala vs. Argentina reunió más de 50 mil espectadores en la capital estadounidense.

  1. Las distancias. Cierto. Muchos guatemaltecos deben desplazarse grandes distancias para llegar a la ciudad que será la sede electoral. Pero un dato crucial es que también muchos viven adentro de esas ciudades, y tampoco han votado, a pesar de que esa lejanía no les aplica. Para el evento de 2019 publiqué una columna donde calculé que solo en las ciudades donde había cuatro consulados vivían 1.1 millones de guatemaltecos. Real como es el obstáculo de las distancias en aquel país, no me parece que explique por sí solo las raquíticas participaciones.
  2. El miedo al ICE. Vaya si esta no es una realidad, en especial entre los indocumentados, y peor durante este duro régimen. Pero habría que examinar por separado a guatemaltecos que tienen residencia o que alcanzaron la ciudadanía de aquel país. La American Community Survey hace un cálculo conservador de que más de medio millón de guatemaltecos no tienen esta limitación de seguridad y, seguramente, el miedo no les afecta de la misma manera.
  3. En 2024, el partido Guatemala vs. Argentina reunió más de 50 mil espectadores en la capital estadounidense. Se calcula que entre el 60 y 70% eran guatemaltecos. Es inevitable preguntarse cómo es que ahí sí logran superar las distancias y el miedo para asistir a un buen juego de fútbol, pero no para votar. La información y la capacidad de convocatoria claramente tienen mucho que ver.

    La semana pasada, Asíes organizó un evento donde las nuevas encargadas de la Unidad del Voto en el Extranjero divulgaron sus planes, de cara a la próxima elección. Surgieron las mismas dudas, y se sumó a la incertidumbre el hecho de que toma dirección un nuevo equipo, a solo ocho meses de la elección. Me quedó de duda, también, si las nuevas encargadas tienen una meta numérica para 2027. No solo para el empadronamiento, sino para que este se traduzca en la participación. Otros latinoamericanos han logrado que cientos de miles voten desde el extranjero. ¿Cuánto nos proponemos como país para el próximo año, y cómo lo haremos?

ESCRITO POR:

Pedro Pablo Solares

Especialista en migración de guatemaltecos en Estados Unidos. Creador de redes de contacto con comunidades migrantes, asesor para proyectos de aplicación pública y privada. Abogado de formación.