Conciencia

Una historia entre generaciones

Una institución trasciende sus aulas y permanece en la memoria y el alma de quienes la vivieron.

En la celebración de los 125 años del Colegio Alemán se reunieron varias promociones. Fue bonito reconocernos y saber de nuestras vidas. Entre fotografías y objetos encontré un libro de inscripciones. Busqué a mi madre: allí estaba, junto a tres de sus hermanos. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Esas páginas revelaban una historia que escuché desde niña.


Mi abuelo, un hombre estricto y disciplinado, inscribió a cuatro hijos en el Colegio Alemán durante la década de 1930. Buscaba para ellos una educación de excelencia y hasta perfección. Mi madre cursaba primer grado cuando, en 1941, el director reunió a los alumnos en el patio. Según contaba, cantaron el himno alemán y explicó que, debido a la guerra, el colegio debía cerrar. Tras un profundo silencio, se despidió con un “Auf Wiedersehen” e hizo el saludo a Hitler. Aquel momento la marcó. Siempre relataba este pasaje en alemán, idioma que hablaba sin acento, y con los ojos llenos de lágrimas.


El colegio fue fundado en 1901 para educar a los hijos de la comunidad alemana en su lengua y cultura. También hubo escuelas en Quetzaltenango y Cobán. En 1941, el presidente Jorge Ubico las clausuró a instancias de Washington. Años después, exmaestros, exalumnos y padres alemanes formaron la Asociación de Educación y Cultura Alejandro von Humboldt, que organizó su reapertura en enero de 1958.


Mi madre nunca olvidó su colegio. Mis padres decidieron que sus cuatro hijos estudiaríamos allí y todos nos graduamos. Formarse en la Deutsche Schule no era solo estudiar otro idioma, sino vivir otra cultura. Aprendí a leer y escribir primero en alemán y después en español. Matemáticas y Ciencias se impartían en alemán y a los 12 años se incorporó el inglés, para que egresáramos hablando tres idiomas. Los libros venían de Alemania y mostraban tranvías y realidades desconocidas en Guatemala. La convivencia nos acercó a sus costumbres y su forma meticulosa de actuar, aunque se hablaba poco de la guerra.

La disciplina, las ciencias, el arte, los idiomas y el deporte marcaron generaciones.


Hubo profesores extraordinarios y otros regulares, pero la exigencia era constante. Me encantaban las materias de Biología, Química y Matemáticas. Un profesor de trato fuerte, poco querido, descubrió mis capacidades y me impulsó en Matemáticas y Química. Esa formación influyó en el estándar que después llevé al Ministerio de Educación: puntualidad, disciplina, excelencia y el aprendizaje de los niños como centro de la escuela.


La formación era integral. Participé en un coro, viajé a Quetzaltenango con alumnos que integraban el Alux Nahual y actué en ambos idiomas. Practicábamos gimnasia, natación, atletismo, voleibol, futbol y kickball; en los dos últimos fuimos campeones interescolares. El arte, las ciencias, los idiomas y los deportes tenían igual importancia.


En el encuentro surgieron recuerdos y algunos traumas. Cada uno guarda su versión, pero el denominador común era la persistencia. El colegio no era para todos. Su exigencia nos hizo fuertes, aunque había poco espacio para mostrar vulnerabilidad y algunos profesores parecían no tener corazón. A muchos nos fue bien; otros encontraron mejores oportunidades de aprendizaje en distintas instituciones.


La historia familiar continuó: cuatro de mis cinco sobrinos estudiaron y se graduaron Colegio Alemán. Una fue la mejor alumna de su promoción. Hoy viven y trabajan en Alemania; espero que algún día regresen.


Todos los que pasamos por el Colegio Alemán fuimos marcados por su formación integral. Agradezco a mis padres haberme inscrito. Recibí una excelente educación e hice amistades para toda la vida. Es importante que el colegio continúe evolucionando y dando a más guatemaltecos la oportunidad de una buena educación. ¡Felicidades por estos 125 años y que sean muchos más!

ESCRITO POR:

María del Carmen Aceña

Ingeniera en Sistemas, con maestría en Administración de Empresas de INCAE. Vicepresidente del Centro de Investigaciones Económicas (Cien). Exministra de Educación. Amante de la vida y de Guatemala