ConcienciaUna nueva generación
Este es el último gobierno de la guerra y el próximo será el primero de la paz, me comentaba un funcionario hace unos meses, refiriéndose a los actores y líderes de nuestro país. Esta frase me ha impactado, pues en el fondo encierra mucha sabiduría.
Hace un año, en una encuesta le preguntaba a varios jóvenes entre los 30 y 40 años cómo veían el futuro. La mayoría contestó que el futuro inmediato, terrible; pero estaban optimistas en relación con el mediano plazo. Esto significa que posiblemente en los próximos años pueda haber cambios positivos para el país.
Sin embargo, ¿quiénes serán los protagonistas? En varios sectores noto cambios. Florecen la creatividad y el arte. Contamos con jóvenes cantantes muy famosos, que no sólo tienen buena voz, sino que son compositores. Los hay solistas, de música clásica y pop; de reconocimiento local y de talla mundial.
Tenemos muchos artistas, creadores, diseñadores y publicistas excepcionales. Jóvenes dinámicos que están provocando cambios.
Además, contamos con destacados deportistas que han puesto en alto a Guatemala, quienes nos inspiran para alcanzar nuestras metas.
También puede notarse más profesionalismo, agresividad y concepto en los medios de comunicación. Más investigación, documentación, carácter y estilo en varios artículos señalan que esta generación dejará huella en el periodismo.
En las empresas, la mayoría de gerentes jóvenes han iniciado cambios en sus organizaciones. Muchos de ellos, luego de estudiar fuera del país, en las mejores universidades, han regresado dispuestos a realizar cambios estructurales. Ya no a responder únicamente a la intuición del mayor de la familia, sino a hacer planes estratégicos, a utilizar el mercadeo como herramienta y a expandirse a Centroamérica; y no bajo el paraguas de un mercado común centroamericano protegido, sino compitiendo y sirviendo al consumidor.
Además, han surgido empresarios, varios de ellos indígenas, llenos de energía y muy trabajadores, con ambiciones y deseosos de alcanzar el éxito.
La gente del sector académico también ha mejorado de calidad. Hay varios jóvenes en universidades y centros de investigación, que han obtenido sus maestrías y doctorados. Muchos de ellos están deseosos de aportar soluciones a los problemas de Guatemala. Otros comparten estudios y conocimientos desde rectorías, decanaturas y cátedras con los alumnos, motivándolos a ser buenos estudiantes y a dejar de ser mediocres.
Ligado al sector académico se ve asimismo un liderazgo interesante en la sociedad civil. Muchas de las ONGs son dirigidas por jóvenes comprometidos no sólo con la asistencia social, sino con el desarrollo y la responsabilidad social.
Muchos de los miembros de grupos de derechos humanos han pasado de la protesta a la propuesta, y está surgiendo un nuevo liderazgo que desea aportar sus estudios y planteamientos para ir mejorando la situación en asuntos de seguridad.
Donde apenas se nota un cierto brillo es en el sector político. ¡Aquí es donde más necesitamos de gente joven! Posiblemente muchos de los dirigentes no han entendido que la época del autoritarismo, del único líder paternalista y dueño del partido ya no es consistente con un país democrático.
En política sí que debemos hacer cosas diferentes. Es aquí donde apenas vemos uno que otro líder decidido a participar para hacer cambios desde el gobierno.
Esperamos que en los próximos años podamos contar con líderes políticos más profesionales y mejores estrategas, que tengan una visión de largo plazo. Planes de gobierno y equipos de personas comprometidos con un desempeño de calidad, rendición de cuentas, solidaridad con los más necesitados y democracia participativa.
Realmente, tengo fe. Tengo fe en la sangre nueva, las ideas frescas, el trabajo profesional. Tengo fe en estos jóvenes que prometen un mejor futuro para el país. Tengo fe en Guatemala.