A contraluzEl último portillista
EL FRG SE HA empleado a fondo. En mayo lanzó el primer zarpazo contra el denominado grupo portillista para saber cómo reaccionarían. Víctor Hugo Godoy, presidente de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos, fue el sacrificado. Tras el ataque dirigido por el vicepresidente Juan Francisco Reyes, el supuesto grupo de izquierdistas en el gobierno pegó el grito en el cielo, lloró, pataleó, amenazó con una renuncia masiva y otras vainas. Sin embargo, su líder, el presidente Alfonso Portillo, se encargó de echarle agua al fuego y demostrar la inexistencia de un bloque homogéneo frente al partido oficial.
LOS OFICIALISTAS esperaban el momento oportuno para dar el golpe demoledor. Recién bajó el perfil de la denuncia del involucramiento del vicepresidente en la impresión de la propaganda contra el empresario Jorge Briz, en la Tipografía Nacional, el FRG volvió por sus fueros. Esta vez dirigió sus baterías contra un funcionario aparentemente intocable: Edgar Gutiérrez, titular de la Secretaría de Análisis Estratégico, SAE, mano derecha del presidente Portillo, líder del grupo de supuestos izquierdistas en el gobierno y enlace entre éste y la comunidad internacional. En dos platos: el partido oficial se dejó ir contra su principal adversario en las artes de orientar la política del Organismo Ejecutivo.
LAS RAZONES del partido oficial son varias. Gutiérrez ha tratado de invertir la tendencia autoritaria del eferregismo en cuestiones de seguridad e inteligencia. La SAE, como producto de los Acuerdos de Paz, ha estado orientada a modificar el concepto de inteligencia militar por una de carácter civil. Si ha actuado en forma diligente o se ha convertido en un pesado aparato burocrático, es algo a analizar, pero no se le puede escamotear el logro de ser un ente destinado a modificar la ideología de la seguridad nacional en materia de inteligencia. De esa cuenta, el ex coordinador del informe de la Recuperación de la Memoria Histórica, REMHI, es incómodo para quienes están acostumbrados a entender la inteligencia como un elemento de control ciudadano y asumirlo como algo intrínsecamente ligado con lo militar y con la asepsia de los opositores molestos.
PERO ADEMAS hay un pecado capital. Gutiérrez es el hombre más cercano al mandatario, capaz de influir en aspectos estratégicos en la toma de decisiones del Organismo Ejecutivo. Eso no se lo podía perdonar el vicepresidente, quien estaría tras la campaña del FRG en el Congreso para eliminar del mapa a la SAE. En el camino por sacudirse a este adversario, los oficialistas han sido directos para evidenciar que es Gutiérrez quien les cae mal. Para ello, no han escatimado acusaciones como decir que filtra información confidencial a la prensa, provoca confrontación entre el Ejecutivo y el FRG, organiza un partido político y el peor de todos: no es miembro del grupo de la manita. Después de haber auscultado la inexistencia de una fuerza real del portillismo, ahora les será fácil deshacerse de Gutiérrez.
OTRA CLAVE para entender el por qué debe salir del gobierno, puede sondearse en unas declaraciones que Gutiérrez proporcionara en mayo pasado. Este funcionario decía que las divergencias entre el FRG y los portillistas no eran por cuestiones personales sino por políticas a seguir y creía posible reconstituir el bloque hegemónico a partir de la concertación entre eferregistas y quienes hacían gobierno, sin ser del partido oficial. Apenas cuatro meses después, los eferregistas le han demostrado su naturaleza contraria al diálogo con un ataque mortal, muy difícil, si no imposible de evitar.
PORTILLO TRATA de evitar el golpe demoledor, porque al eliminar a Gutiérrez le reducen al presidente su ya precario espacio de poder de decisión. En otras palabras, en la balanza no está si se va o no el titular de la SAE, en realidad el FRG apuesta a aislar totalmente al mandatario y obligarlo a seguir al pie de la letra sus directrices, sin quien le murmure al oído otras opciones. La suerte está echada. El eferregismo quiere dejar bien claro quién gobierna, para que Ríos Montt se siente a contemplar hasta donde llegan los dominios y las ruinas del primer gobierno bajo la sombra de la manita.