A CONTRALUZLas tribulaciones de don Sinforoso

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ENTRE LOS REGALOS que recibí esta Navidad hay uno que tiene un significado muy especial. Monseñor Rodolfo Quezada Toruño me regaló un ejemplar de su cuento ?La Navidad de don Sinforoso?, el cual me leí de un tirón. Me agradó recibir este texto porque me permite conocer una faceta que desconocía del Arzobispo Metropolitano: su trabajo literario. En otras oportunidades he tenido algunas divergencias con el cardenal Quezada Toruño en temas muy puntuales, pero son más los puntos en los cuales coincidimos. Aún recuerdo las veces que pudimos conversar sabroso cuando, en diciembre de 1996, compartimos aquel viaje por Europa, como invitados a la firma de los acuerdos de paz en Oslo, Estocolmo y Madrid.

LA VENA LITERARIA del Cardenal nos permite conocer a ?don Sinfo?. En reconocimiento a las virtudes de quien fuera un honorable sastre, que luego en el cielo se dedicara a confeccionar túnicas de ángeles, San Pedro le permite al alma de este personaje hacer un viaje para conocer la forma en que su descendencia celebra la Navidad. El atribulado artesano no sólo se da cuenta de los cambios que ha experimentado la ciudad de Guatemala, sino que observa con tristeza cómo el espíritu navideño ha decaído. Las posadas son motorizadas, y en lugar del nacimiento ahora ha sentado sus reales un árbol lleno de focos y a su alrededor un montón de cajas con moñas, según dice.

SEGÚN EL TEXTO, don Sinfo se impresionó por la presencia de quien califica como ?un nuevo tipo de payaso?: ?Ataviado de un traje rojo carmesí, con postiza barba blanca y una campana en la mano derecha, anunciaba las excelencias y virtudes de una serie de aparatos electrodomésticos?. La referencia es ni más ni menos que para Santa Claus. Con esta pieza literaria el cardenal Quezada Toruño llama la atención acerca de cómo se ha desvirtuado la Navidad, algo que comparto. Imagínense, estimados lectores, que en realidad esa celebración, ahora ya pasada, es por el cumpleaños de un señor llamado Jesús, quien nació hace más de dos mil años y lo justo sería festejar ese acontecimiento.

LA FIESTA, EL MUSICÓN, y los apapachos debieron ser en recuerdo de tal natalicio. Sin embargo, la publicidad nos ha metido a un viejito panzón como el espíritu de la Navidad. No puedo negar que a mí me cae bien el mentado Santa Clos, ya que es un personaje buena onda, chistosito y juguetón. Empero, creo que se ha perdido la esencia, la mística y la filosofía de la Navidad. El sábado pasado, por ejemplo, con mi hija vimos la película El expreso polar, que relata el caso de un niño que ya no cree en Santa Claus, pero luego de ir en ese tren al Polo Norte se da cuenta que éste existe y así recupera el espíritu de la Navidad: amar al barbuchín y los regalos que le dejará por haberse portado bien todo el año.

EL MENSAJE DE SANTA Claus es positivo, pero luego de ver ese filme me entró la duda de por qué en la mayoría de filmes que produce Hollywood sobre la Navidad se omite toda referencia a que en esta fecha se celebra el cumpleaños de Chus. Muy, muy raro eso de borrarlo totalmente del mapa. Eso sería como que a usted, estimado lector, le hicieran una fiesta para celebrar su natalicio, pero al llegar a su casa fuera otro el festejado. ¿Cómo se sentiría? Desde ningún punto de vista estoy proponiendo que la Navidad sea algo puritano o de somatarse el pecho. Nel, creo que es una época de festejos, pero sin olvidar el sentido filosófico que nos transmite la humildad del nacimiento en un pesebre, el amor al prójimo y, sobre todo, el sentido de vivir esta celebración en familia. Por eso le agradezco, monseñor, que me enviara su trabajo literario, que permite meditar sobre la verdadera esencia de la Navidad. También le agradezco a doña Teodora Van Lottum por su misiva, en la cual me dice que coincide con mi punto de vista sobre el viejito gordiflón, y quien, además, me envió una ilustración del verdadero San Nicolás.

ESCRITO POR:

Haroldo Shetemul

Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca, España. Profesor universitario. Escritor. Periodista desde hace más de cuatro décadas.