EDITORIAL

Primer revés para el presidente Trump

El peculiar protagonismo del presidente Donald Trump contra sus críticos, contra programas sociales, las cargas de racismo, de machismo y marcado populismo parecen haberles cobrado la primera factura a los republicanos, que según los primeros resultados de las elecciones de medio término, celebradas ayer, permitirían a los demócratas retomar el control de la Cámara de Representantes.

Todas las encuestas apuntaban a una derrota de Trump en su intento por retener la mayoría republicana en la cámara baja. Si mantiene la tendencia de los primeros resultados, su presidencia quedaría contra las cuerdas, pues muchas de sus iniciativas empezarían a tropezar por una fortalecida oposición que tiene muchas cuentas pendientes con el mandatario.

El primer síntoma de que las cosas no marchaban bien para el oficialismo estadounidense fue la masiva asistencia a las urnas, que estaría registrando una participación histórica, no vista en las últimas décadas. En la jornada también fue notoria la alta asistencia de mujeres, jóvenes e hispanos a los centros de votación, uno de los constantes objetivos de Trump a lo largo de su campaña.

Entre los mayores errores de Trump en los últimos días está el recrudecimiento del discurso racista y el de fomentar el temor entre los estadounidenses. Primero, al insistir en presentar a los integrantes de la carava migrante como invasores y ante lo cual ordenó un despliegue espectacular de fuerzas combinadas en los estados fronterizos con México, ante un grupo de exhaustos centroamericanos en busca de refugio.

Otro de los mayores errores de Trump en los últimos días fue el de un anuncio racista que difundió el domingo pasado durante uno de los mayores espectáculos deportivos, en el cual compara a un criminal mexicano con los migrantes de la carava que avanza por México. El fin de semana anterior CNN había rechazado la difusión de esa propaganda, por considerarla racista y luego también la retiraron Fox News, NBC y Facebook.

De acuerdo con los primeros resultados, se cumplen los pronósticos: los republicanos pierden el control del Congreso pero apuntaban a mantener la mayoría del Senado, aunque de todas maneras será cuesta arriba para el presidente lograr grandes acuerdos, por su tono insultante contra los demócratas, quienes seguramente no solo buscarán frenar cualquier iniciativa, sino que podrían darles un nuevo impulso a las investigaciones sobre la trama rusa en las anteriores elecciones.

Estas elecciones se han convertido en un referendo sobre la presidencia de Donald Trump, quien con su impetuoso estilo provocó que la oposición blandiera la bandera del rescate de las instituciones, de rechazar cualquier estímulo al odio y la criminalización de los migrantes, temas que fueron cruciales en la campaña de varios aspirantes demócratas, que llamaron a derrotar cualquier intento por sembrar el pánico. Si se consolida a victoria de los demócratas, esta derrota también debe ser extensiva al círculo más cercano de colaboradores del presidente, que fue incapaz de contener su ímpetu y las descalificaciones, porque siempre tuvo claro que debía involucrarse de lleno en una contienda que marcará el resto de su presidencia, si se generaliza el rechazo de los electores a su peculiar estilo de gobernar.