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El Jubileo
Esta semana se blindó a Roma con altas medidas de seguridad, debido al arribo de miles de personas a la Ciudad Eterna, para asistir a la inauguración del Año Santo.
La tradición del Jubileo se origina en el judaísmo y es conmemorado cada 50 años. La Iglesia Católica lo celebra cada 25 años con temas particulares, aunque existe la posibilidad de hacerlo extraordinariamente. Este fue el caso este año, cuando el papa Francisco dedicó este año 2015-2016 a la misericordia y el perdón.
La razón de esta convocatoria se debe a que la humanidad está viviendo en un ambiente de violencia, odio, terrorismo, egoísmo y materialismo, que nos destruirá si no ponemos un alto para reflexionar y cambiar de actitud. Indistintamente de la religión que se profese, es necesario meditar sobre la necesidad de retomar el amor al prójimo y la importancia de practicar el bien. Para lo cual se requiere de la misericordia, que es la compasión hacia los sufrimientos ajenos y tener un corazón atento a las necesidades de los demás. Perdonar implica liberarse de resentimientos y odio para quien le ofendió.
Entonces, es claro que cuando somos capaces de ponernos en el lugar de otra persona (empatía), nace la misericordia y si extendemos nuestra mano para ayudarla, esto nos produce felicidad. De igual manera la persona que odia y es incapaz de perdonar, vivirá siempre amargada; por lo tanto, no podrá ser feliz.
Lo que significa que estos sentimientos altruistas que nos inclinan a ayudar a los demás, también nos benefician a nosotros mismos.
Sin ir muy lejos, en Guatemala existen centros de ayuda a gente necesitada, que se caracterizan por su altruismo y trabajo inagotable por los más vulnerables y de manera silenciosa auxilian a muchos. El papa Francisco nos recuerda hoy, a través del Jubileo, que se deben tender puentes de misericordia, ayudando a quienes por razones económicas no tienen acceso a recursos como la educación. Fuentes de ayuda se abren ante nuestros ojos como lo puede ser la obra técnica salesiana Don Bosco, donde se capacitan más de 300 jóvenes provenientes de lugares circundantes a la cuidad, todos ellos sumamente pobres y que buscan ser capacitados en las áreas de carpintería, soldadura, electricidad y reparación de computadoras. Programas que se fundamentan en principios y valores, hoy tan necesarios. Además son socorridos en salud, alimentación y transporte. www.fundacionalbertomarvelli.org
Otro ejemplo de una gran obra de amor es Anini, un centro que provee de un hogar, salud, educación y alimentación a niños y jóvenes huérfanos con capacidades especiales. www.ciudadanini.org ¡Su apoyo puede cambiar una vida!
Este año del Jubileo es una invitación para perdonar a quienes lo hayan ofendido y un llamado para vivir la misericordia y brindar nuestra ayuda a quienes la necesiten; hay mucho por hacer en nuestro país, basta con mirar a su lado y seguro encontrará un alma necesitada (no solo de cosas materiales) a la que usted puede tender su mano y darle un poco de felicidad.