Catalejo

Interesante ejemplo de nueva acción política    

Mario Antonio Sandoval

Conforme pasan las semanas y se acerca la fecha de las próximas elecciones, en diversos grupos sociales va creciendo el convencimiento de la necesidad de realizar cambios fundamentales en el ejercicio y la organización de la política. Encaja la idea de la imposibilidad de lograr resultados distintos si se hace lo mismo y si los actores también son los mismos. El total desprestigio de la clase política obliga a realizar esfuerzos novedosos y distintos, entre los cuales destaca la urgencia de hacer a un lado prácticamente a la totalidad de quienes han participado en la política activa en los últimos 16 años, cifra resultante de multiplicar por cuatro el número de años de los períodos presidenciales, de diputados y de alcaldes del país. Algunos justos pagarán por tantos pecadores.

Dentro de esa línea de pensamiento, ha llamado mi atención la creación del llamado Frente Ciudadano contra la Corrupción (FCCC), hoy a las 10.30 en el Camino Real. Conversando con un organizador, supe de la intención de presentar un grupo de personas de todos los sectores sociales, etarios y económicos del país, cuya primera meta sea respaldar al trabajo del Ministerio Público a través de Thelma Aldana, y de la Cicig, a través de Iván Velásquez. Desean también influir en el proceso de definición de los seis aspirantes e incluya a personas interesadas en mantenerse comprometidas en la lucha contra la impunidad, así como lograr la permanencia del comisionado y otorgarle apoyo de la mayor cantidad posible de ciudadanos, de la secretaría general de la ONU, el gobierno estadounidense y los miembros del G13 en Guatemala.

Se incluye también la lectura de una carta abierta a la ciudadanía, para instarla a no perder lo logrado, y con esto queda claro el interés de los ciudadanos asistentes para lograr las bases de un avance político. A mi juicio es fundamental el llamado y la participación de ciudadanos de cualquier edad, sobre todo jóvenes, porque estos últimos tienen la ventaja de tener más años por delante. La generación de quienes iniciamos la adultez en los últimos años de los sesentas o primeros de los setentas, como grupo social ya hemos dado nuestra parte y evidentemente nuestro tiempo es más corto, pero no por ello nos es imposible dar guías y pensamientos para permitirles a los jóvenes luchar de mejor forma por el beneficio del país y de sus generaciones de poca edad.

Las próximas elecciones serán en un año y medio, aproximadamente. Esta fecha no está exactamente decidida, pero puede ser en septiembre. El descalabro del actual gobierno difícilmente se detenga y ello será un elemento en la campaña. Dentro de ese despertar de la exigencia de la ética en la política, quienes participen con nuevas agrupaciones deben tomar en cuenta el descalabro evidente para sus planes de participación si incluyen gente con pecados políticos producto de un pasado sucio a causa de corrupción, componendas o cualquier otro motivo. Irónicamente, la carta de presentación debe ser no haber participado antes, ni mucho menos haber sido diputados, ministros, etcétera. El desprestigio de la figura de los partidos es demasiado grande.

De la creación del FCCC me enteré hace pocos días, y debo confesar mi agrado. El arduo trabajo de informar y de comentar los hechos del país parece estar comenzando a tener frutos, pero sus integrantes deben tener clara la magnitud de su tarea, la necesaria disciplina de trabajo y, sobre todo, la falta de alternativa si no se actúa pronto. Creo adecuado trabajar en esfuerzos concentrados sobre objetivos fijos y solo me permito recordarles la necesidad de expulsar sin miramientos a quienes se salgan de los valores y los principios. Esto es mucho más difícil de lo aparente. Hoy, cualquier esfuerzo por sacar del escenario nacional a los corruptos, vale la pena intentarlo. Como estaba escrito en un muro de París en el 68, “hay que ser realista; exijamos lo imposible”.