DE MIS NOTAS¡Animo mano!
El desaliento es una actitud mortificante (viene de muerte) que apaga el espíritu, arrebata la esperanza y satura el alma de depresión.
Tengo que confesar que el Señor en su infinita bondad me ha bendecido con una manera de ver la vida más ligada a la conciencia y el disfrute de lo que tengo en vez de lo que no tengo.
He podido darme cuenta que el hombre tiene inmensos recursos, la mayoría de los cuales pasan desapercibidos, y desde luego, desperdiciados, debido a una manera equivocada de ver la vida. Para mí nunca es tarde para aprender, prosperar, edificar, reconstruir y soñar.
Regresé a la universidad cuando tenía más de cincuenta años empujado por puro interés académico. Seis años después terminé una maestría y en la actualidad estoy por concluir un doctorado.
Si me hubiera puesto a pensar en todas las razones ?lógicas? para no hacerlo, estaría todavía cavilando en las imposibilidades y esa sería mi realidad.
La vida es lo que uno piensa que es. Un querido amigo que pasa por una depresión profunda tiene mil razones para estar deprimido y ninguna para salir de ella.
A cada posibilidad que yo le he presentado, me contesta con todo lo que le falta para no poder llevarla a cabo. ?Es que no tengo plata para hacer ese proyecto. ¿Cómo voy a abrir un negocio si no tengo los recursos para llevarlo a cabo??. Me ha dicho.
Y yo le he contestado: ?Los proyectos nacen primero en el mundo de las ideas, de las visiones, de los sueños. Si tienes una idea y la escribes, y la perfeccionas, y la vuelves a escribir hasta que ésta se convierte en una visión y la visión se te aparece hasta en los sueños; eventualmente las posibilidades de las ?oportunidades? se te presentaran y se harán realidad. El destino se construye por medio del interés y la perseverancia?.
Este querido amigo, no se da cuenta de los recursos realmente trascendentes que tiene. Por ejemplo, goza de buena salud, es inteligente, tiene educación universitaria, una esposa que lo apoya incondicionalmente, hijos buenos, independientes y ya encaminados en sus estudios universitarios con un futuro asegurado, y para colmar el plato de bendiciones, hasta techo y comida.
Y sin embargo, todo el día cavila en su depresión por no conseguir un buen empleo. No he logrado convencerlo que lo más importante ya lo tiene.
Sólo le hace falta cambiar de actitud, ver el lado optimista en vez del pesimista, el vaso medio lleno y no medio vacío, el sol naciente en vez de la noche oscura, la confesión positiva, o ?bendecir?, en vez de ?maldecir?.
Tengo la dicha también de creer que toda esta novela llamada vida, no es producto del Big Bang, la generación espontánea, el pedo cósmico, ni el producto de la evolución biológica del primate al homo sapiens.
Tengo la convicción y la fe que el universo fue hecho por un Creador, con mayúscula, minúscula y superlativa omnipotencia, que me brinda un constante torrente de poder sobrenatural para enchufarme a Él cada vez que se me agotan las baterías.
Esto me ha permitido encontrar una brújula (Dios) y un mapa (su palabra) para no perder el rumbo y encontrar el puerto seguro.
Tengo tanto agradecimiento que no me da pena llorar de gratitud. Pero tampoco me da pena admitir mi debilidad y mi vulnerabilidad como ser humano y como persona.
Por eso escribo esta columna pensando que quizás Dios esté empujando mi mano, y con ello, comunicando su mensaje de amor y esperanza a otros hermanos cuyos ojos están vendados.
Miremos adentro y encontraremos un pesebre, listo para recibir nuestro nuevo nacimiento…