CON OJOS COMPARTIDOSLos recursos compartidos

La hidroelectrica del Usumacinta es un secreto a voces desde 1960. Este gran río, que es límite entre Guatemala y México, es lo que se denomina ?un recurso natural compartido?. Precisamente para evitar problemas para la utilización equilibrada de un recurso así, Naciones Unidas aprobó en 1952 una disposición sobre los recursos naturales compartidos, que hoy es ley de observancia universal. Ningún país puede usar un recurso compartido sin la aprobación del otro.

La hidroeléctrica del Usumacinta ha sido un proyecto estudiado secretamente por Guatemala y México desde 1960, y desde entonces los ambientalistas denunciamos su inconveniencia por el daño ecológico mayoritario para nuestro país, representado por inundaciones de casi 1/3 parte de Petén, que por estar más bajo su nivel, destruiría 800 asentamientos humanos con más de 50 mil personas, millones de árboles y vida silvestre. El beneficio energético sería para México.

En 1965 don Clemente Marroquín Rojas se opuso tenazmente porque lesionaba la soberanía de Guatemala; en 1983 se conoció el caso en la reunión mundial de la UICN, en Madrid; en 1984 el Instituto de los Trópicos y la Sociedad Alemana de Etnología hicieron el siguiente llamado mundial: ?Expresamos profunda preocupación sobre el proyecto de la represa en el Usumacinta, porque constituye una amenaza grave para la población, sitios arqueológicos Mayas de valor mundial, bosques tropicales y diversidad biológica de Guatemala?.

Este proyecto se había detenido, pero hoy, amparado bajo la bandera del Plan Puebla Panamá, aparentemente para burlar la oposición ambientalista guatemalteca, México pretende construirlo río arriba, dentro de su territorio, sin tomar en cuenta su compromiso de respetar el recurso compartido, pues aunque la presa se haga kilómetros delante de la línea divisoria con Guatemala, el caudal de las aguas sigue siendo recurso compartido y el impacto ambiental de su uso debe ser estudiado y aprobado dentro de ese contexto, especialmente porque mayoritariamente el Usumacinta corresponde a Guatemala.

Este caso es como el de Belice, hay leyes internacionales, pero si no se ejercen a tiempo dentro de poco también lloraremos la pérdida del patrimonio natural y cultura de Petén. No sé si el gobierno quiera hacer algo, pero está la fuerza ambientalista que debe impedir este grave daño a Guatemala. Gracias a Dios, en la reunión de Johannesburgo se aprobaron tres prioridades mundiales: derechos humanos, agua y medio ambiente, y ningún país que las incumpla será sujeto de créditos ni ayudas.

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