CON OJOS DE MUJERBanderas a media asta

MARTA PILÓN

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Vivimos días de dolor. En medio de la tormenta de violencia, los acontecimientos de los últimos 8 días, han profundizado las heridas. Hace una semana, un autobús con 40 personas, cae por irresponsabilidad, a un profundo barranco con alto saldo de heridos y muerte.

Cuatro días después, la tragedia enluta nuevamente al desplomarse una avioneta con 5 prominentes industriales, muriendo todos. A los dos días, el aniversario del fatídico ?9-11?, que afectó a todo el mundo. Adicionalmente, a diario vemos asesinatos, sangre derramada en calles, negocios y autobuses, niñitos llorando por su mamá que mataron ante sus ojos.

Querido lector, quiero compartirle una cartita que recibí: ?…Hoy me quedé en casa, no tengo ánimo de salir. Estoy viendo el programa en vivo de las conmemoraciones del 11 de Septiembre. Es muy duro y triste ver y recordar lo sucedido y ahora ver llorar a todas las viudas, padres, hijos y familiares de las víctimas.

Han leído nombre tras nombre de las víctimas y es triste ver que hay tantas nacionalidades representadas, tantos apellidos que representan el dolor no sólo de una nación sino del mundo entero… Chinos, alemanes, hispanos, rusos, griegos, italianos, caribeños, franceses, irlandeses, polacos, hindúes…

Creo que el parar nuestras actividades para reflexionar en esto nos hace pensar que somos un mundo frágil y que no hirieron a una nación sino a muchas, a todas, al mundo entero?.

Quiero agregar a esto que no sólo somos un mundo materialmente frágil, lo somos también humanamente. ¿En qué momento vamos a partir al infinito? Nadie sabe. Sabemos sí, que ante esa incógnita, es nuestro deber tener todo en orden, negocios, testamento, asuntos legales, bancos, reparticiones, para no dejar problemas que llegan incluso a separar familias.

Espiritualmente también debemos ordenarnos, pedir perdón, hacer las paces, dar tiempo, cariño y atención a nuestros seres queridos, cónyuges, hijos, padres por ahí olvidaditos, trabajadores, ¡en fin!, nuestra conciencia sabe a quién. Especialmente, querido lector, póngase a cuentas con Dios.

Aíslese un rato y búsquelo, entréguele su vida, pregúntele qué quiere que usted haga, se va a sorprender de todo lo que va a empezar a bajar a su mente y corazón. Como una computadora bajando e-mails. El Eclesiastés, escrito por Salomón, dice que para todo hay un tiempo. Este es el de arreglar nuestra vida.

No sé si su corazón esté para parrandas, borracheras, reclamos políticos y más violencia verbal y física por las fiestas de Independencia. El mío, no. Las banderas espirituales de Guatemala están a media asta, aunque otras flameen alto.

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