CON OJOS DE MUJERCuento de Navidad
Este era un Rey que al revisar las deudas de sus súbditos encontró una millonaria. Trajeron al deudor y le informaron que la ley era que lo vendieran junto con esposa, hijos y posesiones. El hombre se tiró a sus pies pidiéndole perdón. Conmovido a misericordia, el Rey le perdonó la deuda.
Saliendo a la calle, halló a alguien que le debía a él mil pesos. Inmediatamente lo agarró por el cuello y le exigió el pago o lo metería a la cárcel. El deudor cayó de rodillas y le suplicaba perdón. Pero no tuvo misericordia y lo entregó para que lo metieran en la cárcel hasta que pagara todo.
Personas que vieron lo sucedido fueron a contarlo al Rey, quien lo mandó a traer y le dijo: ?Eres un malvado, yo te perdoné aquella deuda tremenda porque me rogaste. ¿No deberías tú haber tenido misericordia y perdonado como yo lo hice contigo? Enojado, lo envió a la cámara de torturas hasta que pagara todo lo que debía.
Querido lector, ¿está usted en manos de los verdugos torturadores porque no ha querido perdonar, a pesar de que Jesús murió en la cruz para perdonarlo a usted?
Este cuento es cierto, está en la Biblia (Mat. 18:23) y al final Jesús, ese mismo Jesús al que estamos celebrando en esta Navidad, nos dice: ?Así también mi Padre Celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón las ofensas de tu hermano?.
Querido lector, medite en esto y pregúntese si no está en la cárcel torturado por deudas, pleitos, enfermedades, presión alta, reumatismo, cáncer, úlceras, estrés, desempleo, malos negocios, pobreza, etc. Pero no sólo usted, también alcanza a su cónyuge, hijos y sus posesiones.
Como ser humano, yo también estuve en manos de los verdugos porque no perdonaba muchas ofensas, pero cuando supe que sólo perdonando sería libre, tomé la decisión. ¿Quién era yo para no perdonar, si Jesús me había perdonado?
Hice una lista y principié a perdonar y a pedir perdón. No todos lo aceptaron, pero eso ya es asunto de cada quien, yo me liberé, salí de la cárcel y de los verdugos.
Perdonar es una decisión personal, no una emoción o sensación. Aproveche la Navidad y decida ser libre, empiece a perdonar y salga de la cárcel y de los verdugos. Saque de su corazón la basura de rencor, odio, malos deseos y recuerdos. Libérese, dese el mejor regalo navideño de su vida.
Guatemala, por falta de perdón de lo pasado, está en una cárcel de violencia, miseria y muerte. Necesitamos pedir perdón individual y corporativamente, por eso es muy bueno que el Presidente lo esté haciendo. No necesitamos rencor histórico, sino perdón libertador.
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