Con ojos de mujerEstatuas de sal
Cada año que termina nos ponemos nostálgicos viendo hacia atrás. Este año ha sido duro para el mundo y, por supuesto, para Guatemala; sin embargo, continuamos viviendo y, por lo tanto, vamos a continuar caminando, veamos entonces hacia adelante.
Me gusta mucho la historia bíblica de Lot, a quien Dios ordenó que junto con su familia abandonaran Sodoma y Gomorra porque serían destruidas, y que no fueran a ver hacia atrás, oyeran lo que oyesen.
Obedeció Lot, y con su mujer y sus hijas salieron, viendo siempre hacia adelante. Pero al poco rato, su mujer tuvo curiosidad de ver qué pasaba y miró hacia atrás, transformándose instantáneamente en una estatua de sal.
La sal, querido lector, en pequeñas cantidades da sabor a la vida, pero en grandes, amarga y mata. No veamos sólo para atrás porque pronto seremos estatuas de sal, llenos de amargura e insatisfacción. Seamos como Lot, que siguió viendo siempre hacia adelante y Dios lo bendijo con tierras fértiles, ganados y pueblos.
Este año y los 4 anteriores han sido duros para Guatemala. Los Acuerdos de Paz firmados un 29 de diciembre hace 5 años ofrecieron muchas esperanzas que no se han cumplido. Ha habido mucho engaño, falsa promesa y desencanto, indiferencia e incluso hambre, como no hubo antes.
Pero no nos dejemos amargar por eso y sólo reneguemos y reneguemos matando a Guatemala diariamente, démosle nueva vida caminando hacia adelante, viendo hacia arriba, teniendo fe en el Dios único que nos bendice con su sol esplendoroso, tierras fértiles, lluvia a su tiempo, frutas y legumbres exuberantes, gente creyente y respetuosa.
Veamos las cosas buenas de Guatemala, no hablemos mal de ella, no la transformemos en una nación de estatuas de sal. Demos gracias por el año que termina, creyendo y confesando que el nuevo será de bienaventuranzas, sabiendo que aunque todo alrededor parezca negro, en nuestro país siempre brilla el sol. La fe cambia las cosas, tengamos fe en Guatemala y cambiémosla.
Quiero hablarles a los que perdieron seres queridos, no vean hacia atrás sólo lamentando el dolor de su pérdida, sino recuerden con cariño el tiempo que los gozaron; a los que sufrieron injusticias, crean que Dios permite cosas para un bien mejor, mucho mejor; a los decepcionados y cansados, el camino hacia adelante nos saca del túnel. No seamos estatuas de sal destruyendo con su amargura nuestro corazón y nuestra nación.
Querido lector, en el nuevo año agradezca sus bendiciones y compártalas, dé pan y abrigo al necesitado, consuele con su palabra y, especialmente, dé la mano al que necesita salir del pozo de la desesperanza. Que Dios lo bendiga a usted, a su casa y a sus negocios, y que usted bendiga a Guatemala.