Con ojos de mujerLa Navidad sí existe
El otro día oí a una señora decir que los cristianos no debemos celebrar la Navidad porque no existe; que no se sabe cuando nació Cristo Jesús y que la fecha actual fue puesta muchos años después por un emperador, basándose en otra fiesta pagana.
He oído esa expresión que me parece contradictoria porque precisamente, la Navidad rememora el nacimiento de Cristo y con base en ese nombre, a sus seguidores se les llamó ¡cristianos!
La Navidad sí existe, lo que no existe es la certeza de la fecha. ¿Fue en Diciembre, Marzo, Enero u otro mes del calendario Gregoriano actual, establecido muchos años después del nacimiento de Cristo? Nadie lo sabe.
Lo que sí sabemos con certeza es que Cristo nació y que si posteriormente, debido a su grandeza divina, se estableció una fecha como referencia perpetua, lo que se celebra no es la fecha, es el nacimiento.
Tan grande es la trascendencia de ese nacimiento y su fecha de referencia, que la historia de la humanidad está dividida en Antes y Después de Cristo. ¿Cómo podemos entonces, los que creemos en Cristo, ignorarla? ¿Qué estamos celebrando, la fecha o el nacimiento de Jesús?
La Biblia misma cuenta que hasta los ángeles se regocijaron por tal nacimiento, léalo, mi querido lector: En Belén, María dio a luz a su hijo en un pesebre.
Esa noche, a varios pastores que cuidaban sus rebaños se les apareció un ángel trayendo la Gloria de Dios que iluminó el paisaje, quien les dijo No teman, he venido a darles buenas nuevas que llenarán de gran gozo el corazón de todos los hombres, hoy, en Belén, ha nacido el Salvador, Cristo el Señor.
En ese mismo momento, un gran ejército celestial de ángeles y querubines empezó a cantar ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra para los que busquen agradarle! (Luc.2)
¿Qué importa qué fecha era entonces? La Navidad sí existe, es una celebración espiritual en una fecha material que tuvo que ser fijada como el día oficial del cumpleaños de Jesús, por desconocerse la real.
¿Que era la misma de otra fiesta pagana? Ignorémosla, porque si así fue, la Sangre de Cristo ya la borró y celebremos con el mismo júbilo de los ángeles su nacimiento y su amor tan grande por nosotros, que dio su vida para salvarnos.
Yo sí creo en la Navidad, para mí existe y me siento feliz de celebrarla en El, pero no hacerla excusa para transformarla en fiesta comercial de compras, regalos, chupaderas, comilonas y parrandas. Eso, de verdad que no es Navidad.
-Un adiós nostálgico a Pedro Julio, gran caballero de la palabra y romántico trovador musical, dilecto amigo y ciudadano ilustre; un recuerdo especial para la Tere de Zarco, y un adiós infinito a mi primo-hermano Eduardo Galindo Pilón. Pascuas blancas en su recuerdo.