CON OJOS DE MUJER¡Mal-venidos a Guatemala!
Visitar Guatemala debería ser placer para todos. Vivimos en un país bello y bendito por Dios, recibiendo turistas de todas partes y con variadas agendas; sin embargo, para muchos su calvario comienza al llegar. Son recibidos con burocracia, suspicacia, incomodidad en las salas del aeropuerto, no se diga en las fronteras terrestres, y a veces hasta con corrupción. Los hacemos sentir ¡Mal-Venidos!
Recién conocí a unos empresarios a quienes tuvieron en el aeropuerto esperando 5 horas ?de noche y con frío- por una visa de cortesía, todo porque la encargada deseaba que se juntaran más personas para hacer un solo trámite. ¡Qué imagen la que se llevan estos potenciales inversionistas!
Para el reciente Congreso Mundial Cristiano a muchos interesados de los cinco Continentes, no se les otorgó visa porque les exigían depósitos de miles de dólares. ¿Quién pierde? Siento vergüenza y varias veces he pedido disculpas en nombre de mi país, porque tradicionalmente hemos sido hospitalarios; además, económica y ambientalmente el turismo deja mucho.
Los hoteles y restaurantes también deben mejorar. Como turista nacional, me he sentido estafada con servicios de mala calidad, que no llenan la expectativa de lo ofrecido o por la discriminación. El turista debe ser tratado con guante blanco, amabilidad y eficiencia, poniendo en alto el nombre de nuestra patria. Un turista satisfecho atraerá muchos más, uno mal-venido es un ?travel warning? andante. ¿No sería bueno que cambiemos y proyectemos una cultura amable, servicial y honesta? Por la trágica muerte de la turista austriaca, no hay palabras, pido perdón en nombre de Guatemala a su familia y a su país.
* Continuando con CELGUSA, ruego a los que amamos este país, que escriban al Ministro del Medio Ambiente, Lic. Carlos Cáceres, 10 C.6-81, Z.1, y al Presidente de Congreso de la República, expresando su oposición al EIA y proyecto, no por su contenido técnico sino por la lesividad irreversible que representa para el medio ambiente de Guatemala.
* Huyendo de la persecución en Inglaterra, en l604 un grupo de peregrinos emigró al nuevo mundo, llegando a unas costas desoladas que llamaron Plymouth. Al año, dedicaron un día para agradecer a Dios su tierra, casa y comida. Así nació en USA el Día de Gracias a Dios, o Thanksgiving. Muchos critican ese sentimiento de gratitud y lo llaman “la comilona gringa de pavo.” La verdad, nosotros también deberíamos dar Gracias a Dios por Guatemala y no maldecirla, para limpiarla espiritualmente.