CON OJOS DE MUJER¿Medio ambiente o desarrollo?
Surge la pregunta ante la creciente demanda de las sociedades productivas por la explotación de los recursos naturales y la preocupación ambiental mundial. La globalización y sus convenios exigen el uso intensivo de los recursos naturales como satisfactores que la población creciente requiere para vivir y avanzar con calidad. A esto se le llama desarrollo y el dilema es que conlleva una parte de destrucción. Para equilibrar esta situación, se estableció ?el desarrollo sostenible?, que es la utilización del recurso racionalmente, sin destruirlo o agotarlo, sosteniendo su beneficio para la humanidad.
Cuando empezó la preocupación ambiental en los 60, por el abuso habido el enfoque fue radical de no permitir tocar nada. Posteriormente, con el avance de la ciencia y tecnologías, se aceptó el concepto de desarrollo sostenible, pero hoy parece que el mundo ha entrado en una regresión ambiental y nuevamente se pretende no tocar nada. Peligrosa situación que puede invalidar lo ganado.
Cuando Dios terminó su perfecta creación, dio al hombre el derecho de ejercer dominio o administrar todo sobre toda la tierra, aguas y cielos, peces, aves, ganados, plantas, semillas, árboles, todo, para servirle de alimento, darle vida, multiplicarse y llenar la tierra. Esto significa que tenemos autorización divina para utilizar con la correcta administración, todo lo que la tierra contiene.
¿Cómo encontrar un punto de equilibrio para su práctica? ¿Prohibiendo todo y manteniendo los recursos intocables, en vitrinas? No. La manera es enseñando, legislando y creando los instrumentos necesarios para cumplir los cometidos.
Hablemos de Guatemala, mi querido lector. Se necesita que el Congreso apruebe las Areas Protegidas y otras leyes propuestas, para saber lo que se puede y no se puede hacer; que las legislaciones ambientales no sean represivas y onerosas, que disuaden su cumplimiento y fomentan corrupción. Especialmente -y esto va para los dirigentes políticos- se necesitan diputados, concejales, funcionarios y directores que conozcan profesionalmente de medio ambiente, no sólo de oídas, por entusiasmo, improvisación o compadrazgo. Comprender realísticamente que nuestra cultura ambiental no es de país desarrollado sino en vías de desarrollo; educación ambiental conservacionista-desarrollista.
¿Detenemos el desarrollo por proteger el medio ambiente, permitimos su destrucción o equilibramos un desarrollo sostenible? El marxista Left: dijo: ?…las relaciones sociales de producción no substituyen el ecodesarrollo como parte de una política de cambio social?.