CON OJOS DE MUJERNuestra vulnerabilidad ambiental
Centroamérica esta reconocida como el área más vulnerable de la tierra, cada año sucede algo grave y si no fuera por los bosques, que actúan como barreras rompevientos y amortiguadores de deslaves e inundaciones, quién sabe cómo estaríamos. La bendición de la inmediata recuperación vegetal, impide que seamos desiertos.
Centroamérica contiene la franja terráquea denominada ?Corredor Biológico Mesoamericano?, reconocida como única por su multiplicidad de zonas de vida, flora, fauna y recursos naturales, en otras palabras, la biodiversidad. Esta es una franja muy frágil y vulnerable, parte del ?cinturón de fuego?.
Guatemala, por su parte, está cruzada por tres grandes fallas geológicas, expuesta por el Atlántico y Pacífico al embate de huracanes, con altas montañas y 38 volcanes, 3 activos. ¿Por qué le cuento esto, mi querido lector?
Porque lo único que protege estas condiciones es el bosque y últimamente he oído expresiones de que tenemos demasiado bosque, que ya no debe sembrase más, que deben industrializarse, aprobarse Celgusa, etc… Y cerrar los ojos ante la deforestación irracional.
Los impactos del Mitch hace 4 años y hoy del Isidore, son ejemplos claros de la necesidad de más bosques, de reforestar, de proteger y ampliar los manglares, de programas intensivos de conservación de suelos.
CONAP, INAB y el MAGA, hoy con tres profesionales conocedores y de sensibilidad ambiental dirigiéndolos, deben coordinar una campaña urgente de reforestación de áreas vulnerables, especialmente las crestas de las montañas y volcanes y cuencas hidrográficas, agilizando la participación ciudadana, que hoy toda es ambientalista y coopera.
Existen especies para detener la erosión y deslaves, como el eucalipto, bambú, timboque, árboles de hoja ancha y arbustos de cobertura. En áreas donde la necesidad de vivienda ha obligado a la gente a usar laderas que con las furias climáticas se derrumban -ante la imposibilidad de eliminarse-podría amortiguarse con barreras vivas a curvas a nivel de arbustos de crecimiento rápido y setos de sanseviera, té de limón, vetiver, zacatón, higuerillo o piedra.
Hay que ayudar y enseñar a la gente a su propia protección, especialmente acorde a nuestra realidad cultural y económica.
Otra medida es la limpieza de ríos, tomas de agua, embalses y todo punto donde puedan formarse taponamientos. Debe ser obligado abrir salidas y canales para prevenir inundaciones. Sonará empírico esto, pero es práctico y realista, los cambios climáticos cada vez mayores no nos van a dar tiempo de hacer las obras de ingeniería ideales y perfectas.