PALABRAS DE PAPELChulada de declaraciones
Si no fuera por lo que hacen y declaran algunos conspicuos funcionarios públicos, mi vida serían un mar de frustraciones y un desierto de aburrimiento.
Sólo en un día, el jueves 12, tuve la dicha de apreciar la intensa capacidad dialéctica de tres altos funcionarios, cuyas expresiones verbales fueron consignadas en las páginas de Prensa Libre.
Para respetar el orden jerárquico, en la línea de mando en el FRG, cito primero al humorista general Ríos Montt, quien, cuando pronunció su discurso en la celebración de la independencia, sentenció con voz grave y profunda: ?Gracias al voto ciudadano terminó la época en que los gobiernos eran egoístas?.
Aunque no lo aclaró explícitamente, deduzco que en razón a esa renovada filosofía hegeliana es que dirigentes del FRG tienen ahora la oportunidad de colocar en puestos de la administración pública a parientes y amigos, además de que pueden hacer chinche con los recursos del Estado, aprovechando que el Gobierno ha dejado de ser egoísta. Ahí están los casos de Alvarado, Llort, Barrientos y ectceterota.
Al ser abordado por los reporteros, para saber la reacción oficial acerca de las incursiones de soldados beliceños en territorio guatemalteco, el gentil vicepresidente Reyes, entornando sus tiernos y vivarachos ojitos, con su habitual tacto diplomático precisó: ?No deseamos romper el estado de Derecho?.
¡Qué chulada de declaración!. Refleja y resume, ni más ni menos, el proverbial respeto de los funcionarios del FRG a la Constitución, las leyes, estatutos, reglamentos, memos, circulares y chivos.
En parecida ruta de insospechada tolerancia y serena reflexión, el ministro de la Defensa, don Macloni Morán, en torno el mismo asunto de las intimidaciones denunciadas por desamparados campesinos beliceños, refiriéndose a los labriegos advirtió: ?Yo creo que sería bueno que presentaran pruebas?.
De hoy en adelante, los compatriotas de Petén, atendiendo la sabia recomendación del sensato militar, cuando vayan sembrar milpa portarán cámaras fotográficas y de vídeo, para captar las gracias de los soldados beliceños.
No estaría de más que se hicieran acompañar de un notario, que dé fe pública de lo que acontezca. Digo, pues.
(Al terminar el desfile de ayer, cierto modesto funcionario del FRG le comentó a Romualdo: Entre todos sus compañeros de colegio, mi nieto era el único que llevaba el paso).