PALABRAS DE PAPELColofón

EDUARDO P. VILLATORO

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Había dado por terminada mi intervención en torno al abortado debate sobre la pena de muerte, pero en vista de los mensajes que he recibido acerca del mismo asunto, los daré a conocer resumidamente, poniendo punto final al tema.

Como la discusión derivó hacia el terreno religioso, puesto que algunos partidarios de la aplicación de ese castigo fatal se apoyan en textos bíblicos, quienes me han escrito durante los últimos días acudieron al mismo expediente.

El señor José Joaquín Rojas Diéguez, quien cita pasajes del libro de Exodo para sostener su razonamiento, afirma que ?el argumento de la regeneración de los condenados muerte es poco convincente?, y arguye que como vivimos en un sistema democrático, debe tomarse en cuenta que la ?pena de muerte goza de un alto grado de respaldo entre los guatemaltecos?.

Le recuerdo a don José Joaquín que Hitler también disfrutaba del apoyo de la mayoría de los alemanes, lo que no significa que se justifique el holocausto de seis millones de judíos ni las otras bestialidades que cometió ese bárbaro.

Otro lector, quien se identifica como Scherly Virgill, asegura que la pena de muerte ?es de origen divino?, y en su apoyo se vale de textos bíblicos, a la vez que dice esperar que Dios abra mi ?corazón y entendimiento?, seguramente para que yo me incline por la pena de muerte.

Samuel Girón, Amelia Cristina de Ruano y Jacinto Barillas también favorecen la aplicación de la inyección letal, mientras que otros lectores que la adversan me hacen el favor de pedir ?abundantes bendiciones de Dios? para mí. Agradezco los e-mails de José Francisco Lima, Graciela Barrios de López, Rafael Orozco y Marcial Fuentes Gómez.

Don José González me envió una carta manuscrita en la que señala, también basándose en textos bíblicos, que ?Dios pedirá cuenta de toda sangre derramada?, sobre todo cuando no se hace ?la voluntad del Creador de la Vida?.

Y mi amigo Carlos S. considera que los criminales son enfermos que necesitan de un adecuado tratamiento, para alcanzar su rehabilitación, tomando como base los 12 pasos de recuperación de los alcohólicos anónimos.

Por aparte, envío mi fraternal saludo hasta Finlandia al compatriota Oscar Pérez, quien precisa que lee habitualmente mi columna y por ello se enteró del aniversario de la agencia Cerigua, a cuyo equipo felicita cálidamente.

(Romualdo se le queda viendo los pies a su amigo enfermo, quien le reclama: ¿Qué mirás? Mi paisano repone: Es que tu médico me dijo que tenías un pie en la sepultura).

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