PALABRAS DE PAPELDebate abortado
Lo que prometía constituirse en un debate abierto, inmediatamente fue abortado por quienes, se supone, son los llamados a exponer sus ideas: los legisladores.
La estrecha negativa del Congreso de discutir la iniciativa de ley encaminada a abolir la pena de muerte es tan contradictoria como lo que ocurre en una área del ámbito religioso. Líderes de denominaciones cristianas, que en razón a lo que predican se esperaría de ellos amor y misericordia, son los que con más ahínco exigen que se aplique la inyección letal.
Uno de los abanderados de esta corriente, basándose (¡cuándo no!) en aislados textos bíblicos, es el pastor Sergio Enríquez, a quien yo consideraba un ministro evangélico sensato y ecuánime, pero pareciera que él se atribuye la ira de Dios.
Con manipulación impropia de su función ministerial, da por descontado que el asunto ya no debe discutirse, en vista de que de acuerdo con su excluyente interpretación ?Dios ya decretó la pena de muerte? (sic), además de aseverar que la Biblia delega en el Estado ?el papel de vengador? (sic), y de mencionar otros preceptos que regían la teocracia del antiguo Israel.
Respecto de esa posición, el abogado Jorge Mario Ruiz Girón, lector de esta columna y cristiano evangélico laico, indica que a algunos religiosos, cuando se basan en la Biblia para apoyar la pena de muerte, se les olvida o ignoran que muchas de las normas del Antiguo Testamento quizá podrían ser reglas de derecho vigente, pero no positivo; es decir, no pueden aplicarse en la actualidad, porque fueron formuladas para una época y un lugar determinados.
Pero si tanto es el engañoso afán de acudir a citas bíblicas, bien podrían referirse al libro de Romanos: ?No os venguéis vosotros mismos, sino dejad lugar a la ira de Dios?, o a Hebreos: ?Nuevo Pacto ha dado por viejo al primero?.
Por su parte, otra lectora, Sarita, me cuenta que hace unos meses asesinaron a familiares suyos, incluso a su abuelita. Pese a su dolor, no se adhirió a la petición de pena de muerte contra los victimarios, además de que ha estado visitando centros penitenciarios, en su labor evangelizadora.
Recientemente conoció a un convicto devenido en excelente líder dinámico, que apoya a sus compañeros encarcelados mediante la gestión de jornadas médicas, ropa, víveres y libros.
El mayor asombro de Sarita fue cuando se enteró de que este hombre es uno de los condenados a muerte. ?Es un ser humano totalmente transformado?, me dice, porque él y ella creen en ?la restauración de las vidas por medio de Jesucristo?. ¿No cree usted que algunos líderes religiosos podrían aprender de Sarita?
(Romualdo cita a Walter Savage Landor: El amor nos hace mejores siempre, la religión algunas veces, el poder nunca).