PALABRAS DE PAPELDesafío a la pobreza
La insensibilidad social de los mercados financieros y sus inversionistas inmediatos es consecuente con su indiscriminado fin supremo de amasar riquezas, pasando sobre permanentes valores éticos.
Un despacho de prensa se refiere al indiscutible triunfo electoral en Brasil de Luis Inacio Lula da Silva y los urgentes efectos que se registraron en la bolsa de valores de Sao Paulo, que se desplomó en un 4.40 por ciento después del primer discurso que dio a la nación ya en su calidad de presidente electo.
Podrá pensarse que la reacción bursátil obedecería a que el futuro gobernante brasileño habría anunciado una generalizada política de nacionalizaciones, la suspensión del pago de la deuda externa o una drástica devaluación monetaria.
De ninguna manera. El negativo comportamiento del mercado cambiario se operó simplemente porque el antiguo obrero metalúrgico declaró que las principales prioridades de su gobierno se centrarán en el enfrentamiento a la pobreza y a las desigualdades sociales, así como encarará la vulnerabilidad externa. No obstante que ratificó sus compromisos con la disciplina fiscal, el control de la inflación y el respeto a lo contratos, por el énfasis que le dio al aspecto social, los sectores del mercado se estremecieron, acostumbrados a políticas económicas ceñidas estrictamente a patrones puramente capitalistas y alejados de la más pequeña dosis de solidaridad humana.
Ciertamente, no puede esperarse que Lula intente establecer una economía dirigida, pero tampoco estará sujeto a las directrices del liberalismo ortodoxo, porque significaría abandonar totalmente sus más caros principios. Como lo indicó el carioca O Globo, al mismo tiempo que deberá preservar la responsabilidad fiscal y el mantenimiento del poder adquisitivo de la moneda, no se someterá a las presiones de corporaciones y grupos de intereses que pretenden perpetuar sus añejos privilegios.
Es una verdad que el presidente electo tiene la capacidad para mantener la estabilidad económica y política de Brasil, en franca opción por los pobres y marginados, así como la obligación de llevar la contraria a la historia latinoamericana y la aptitud de convertirse en ejemplo al resto de los empobrecidos países de la región. Pero en Guatemala muchos pueden estar tranquilos porque aquí no hay ningún Lula en el horizonte político.
(Un simpatizante de Lula le reveló a Romualdo que paradójicamente a ciertas brasileñas no les atraen los futbolistas. Como tienen prohibido meter las manos).