PALABRAS DE PAPELVidas en riesgo

EDUARDO P. VILLATORO

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Después de cada trágico accidente de transito, los incompetentes funcionarios de Tránsito y de Transportes son los primeros en lamentar lo que pudieron contribuido a evitar, si de por medio no estuvieran la negligencia e ignorancia.

En medio del dolor y el luto causados por los recientes y repetitivos accidentes de buses extra urbanos, y a sabiendas de que ninguna autoridad estatal o edilicia se dará por aludida, escribo estos apuntes con el ánimo de intentar poner sobre aviso por lo menos a los automovilistas que recorren habitualmente un tramo carretero de Sacatepéquez y a las propias eventuales víctimas.

Me refiero al peligro constante al que se exponen las personas que diariamente circulan sobre frágiles bicicletas en la carretera que une a la Antigua con Ciudad Vieja. Decenas de ciclistas transitan a ambos lados de la pista asfáltica, mientras que pilotos de automotores corren a velocidades vertiginosas.

Las personas que usan las bicicletas como medio de locomoción, no lo hacen para divertirse o hacer deporte, sino para ir a su trabajo o estudio, o hacer cualquiera otra diligencia, y a cada momento deben estar atentas para esquivar algún vehículo motorizado que, por rebasar a otro, se sale del asfalto.

Lo recomendable es construir una pista paralela a la carretera, para uso exclusivo de los ciclistas, parecida a la que existe en un pequeño tramo entre el Puerto de San José e Iztapa, si no me equivoco, donde los que transitan en bicicleta tienen la relativa seguridad de que no serán arrollados por un imprudente automovilista.

Naturalmente que ni las autoridades del Micivi ni las edilicias de Antigua y Ciudad Vieja tomarán en consideración estas ideas, por más que es la vida de muchas personas las que está en juego; pero como son de modestos recursos y siguiendo los argumentos de un señor que escribió a Opinión de los Lectores el lunes pasado, no tendrían derecho a vivir a inmediaciones de la vía asfáltica.

Así se desprende de la carta de don Ernesto Ruiz Sáenz, quien se queja de los túmulos (54 contó él) que hay entre aquel puerto y el hotel donde se hospeda plácidamente los fines de semana. Dice que al quitar esos topes, para darle fluidez al tráfico de vehículos y evitar accidentes, se apostarían policías a lo largo de ese tramo, además de que no se deben permitir viviendas al lado de carreteras (¡!).

(Romualdo tuvo que repetirle a un concejal antigüeño que la franja blanca en el centro de las carreteras no es para que allí circulen bicicletas y motos).

(eduardo@villatoro.com)

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